Muy generosos los del ISSS con el dinero de los cotizantes

Tanto los directivos del Seguro, como el Gobierno, creen que le hacen un favor al país manejar lo que nada les cuesta y, además, gastar a su antojo, sin equiparar lo mucho que reciben

Como dijo una diputada roja, gastar el dinero que otros generan, los contribuyentes del pais, incentiva la produccion, hace circular dinero y, por tanto, lo cree, se aporta al crecimiento de la economia.

Estas personas piensan que debemos agradecer que la izquierda tenga decenas de miles de voluntarios para gastar lo que se recauda de impuestos, aunque hagan muy poco de positivo dadas sus limitadas capacidades.

A esta hermandad de gastadores se han sumado los directivos del Seguro Social, que han dispuesto entregar un bono de "escolaridad" a los sindicalistas, bono que no pagan de sus bolsillos (pues ellos también están ocupados en gastar el dinero que otros producen) sino que sale de los presupuestos del ISSS.

Esos presupuestos, sin embargo, moral y legalmente pertenecen a los trabajadores, al personal y a las empresas que los deducen de sus salarios para recibir atención médica y cuidados de salud. Son dineros que se deben administrar con eficiencia, honestidad y rigor profesional, ya que fueron generados por unidades productivas que compiten para subsistir y a las que les cuesta esfuerzo sostenerse.

Pero, por desgracia, tanto los directivos del Seguro, como el Gobierno, creen que le hacen un favor al país manejar lo que nada les cuesta y, además, gastar a su antojo, sin equiparar lo mucho que reciben, con los deficientes servicios que prestan y las pocas obras que realizan.

Hay contrastes repudiables entre las bonificaciones, salarios y cadenas de parientes que han tomado el Seguro como su mamandurria y la deficiente asistencia que se presta a los derechohabientes.

Lo usual es que para casos graves, y potencialmente mortales, se den citas con tres, cinco o seis meses de retardo. Sucede, aunque se trate de tumores del ovario, de condiciones críticas del aparato digestivo, de problemas de la vista y similares dolencias.

Quieren cerrar puertas y ventanas

para que nadie vea

Las largas esperas, la falta de medicamentos, los atrasos en recibir pacientes (cuyas sillas están atornilladas al suelo para que no se acerquen a los médicos que los entrevistan), el que se cancelen citas porque el señor doctor no llegó ese día y por tanto deben esperarse otros tres o cuatro meses, son los síntomas de la grave enfermedad de la entidad: ineficiencia, muy mala administración, argollas sindicales, falta de disciplina.

Los sindicalistas y el personal reciben dos sueldos adicionales por año, becan a sus hijos, con frecuencia al jubilarse heredan ese puesto a sus parientes, no tienen que presentarse al trabajo cuando hay reuniones sindicales… a esto se suman los bonos, el que no puedan ser despedidos por faltas graves o negligencia y otros "beneficios" que han forzado a la institución a otorgarles.

Pero no hay almuerzos gratis y los almuerzos a los que nos referimos, como el "bono de escolaridad" y los dos salarios adionales, se sacan de la eficiencia de los servicios. Que los pacientes reciban sus citas hasta seis meses más tarde de la primera consulta, se debe a carencias financieras, carencias ocasionadas por los regalitos que los directivos hacen.

En este cuadro es casi natural que los directivos estén boicoteando la presencia de los productores –-de los que generan el dinero que sostiene al Seguro-- porque no quieren que otros se enteren de las movidas, despilfarros, ineficiencia e incapacidad de los que administran el ISSS.