No hacen números o se trata de propósitos escondidos

En "la mera" teoría marxista el Estado es uno formado por los trabajadores (a lo que luego Mao agregó los campesinos), pero donde no hay espacio para la clase media.

No debería ser difícil, o imposible, entender que no se puede vender servicios a menos de su costo, salvo cuando se quiere salir de excedentes o artículos pasados de moda, lo que son casos de excepción, no generales.

Pero la insistencia de los comunistas de forzar a los emisores de tarjetas a cobrar menos por su uso de lo que es el costo de administrarlas, tendría tres explicaciones:

--La primera, de simple aritmética, es que no logran cuadrar números, creyendo que dos más dos en alguna forma y dialécticamente puede ser cinco, cinco tres cuartos o tres;

--la segunda, de que puede obligarse a los emisores de tarjetas a poner la diferencia de ocultas ganancias, lo que de nuevo cae en sus dificultades con la aritmética: en cuestión de meses los bancos y emisores se descapitalizarían y van a la vil bancarrota, como le ha sucedido a la Lotería Nacional de exBeneficencia;

--lo tercero, que se tenga una carta escondida, digamos un proyecto de Alba-crédito fácil, Alba-ven por tu dinero, Alba vení-p'acá.

El exabrupto reciente de estar pensando en desplumar a los microburgueses que comen hamburguesas, sería parte de la maquinación de empobrecer más a la clase media.

A la baja en el poder adquisitivo de sus ingresos por los incrementos en el costo de la vida causados por las alzas impositivas al sector productivo se sumaría la carencia de crédito, empujando a los salvadoreños a caer en manos de los usureros o de entidades que surjan financiadas desde el exterior.

Pocas maneras hay más efectivas de controlar la vida de la gente pobre, que a través de la usura organizada, pero esta vez no por entidades financieras que trabajan dentro de la ley y sujetas a toda clase de fiscalizaciones, sino echando mano de entes que se sitúan por encima del escrutinio público. Nadie, fuera de los involucrados, sabe cómo se manejan los negocios montados por Chávez.

Igualitarismo rojo: todos igual de pobres

En "la mera" teoría marxista el Estado es uno formado por los trabajadores (a lo que luego Mao agregó los campesinos), pero donde no hay espacio para la clase media. Las grandes matanzas de Stalin en las primeras décadas del comunismo en Rusia fueron principalmente de Kulaks, los pequeños propietarios agrarios que resistían la colectivización forzada de la agricultura. Más de cuarenta millones personas fueron asesinadas, un número equivalente a la población entera del Istmo centroamericano.

La media clase urbana se desvaneció en el momento en que los rojos se tomaron los "medios de producción", los llevaron a la quiebra y en la quiebra cayó también el universo humano de empleados, funcionarios, técnicos, vendedores, secretarias, lo que es el engranaje vital de la producción en un país.

Es lo que ha sucedido en Cuba con la igualdad pero en la pobreza extrema.

En El Salvador existe una enorme clase media de ingresos limitados como lo comprueba la operación de más de seis millones de celulares, que en gran parte participan como microempresarios o rindiendo servicios a ellos. Al tronar las microempresas por falta del crédito que ahora logran con sus tarjetas, todo ese mundo comenzaría a derrumbarse.

Como señaló un connotado médico salvadoreño al escribir sobre su experiencia en un congreso que tuvo lugar en Cuba, los médicos allá ganan veinte dólares por mes. ¿Clase "media"?.

Utilizamos cookies propias y de terceros para optimizar el rendimiento, mejorar la experiencia de navegación y ofrecer contenidos y publicidad de interés. Al continuar con la navegación entendemos que acepta el uso de cookies. Más información.