OTROS EDITORIALES

Cada cierto tiempo se vuelve a la dolarización

Hablar de "consensos"—consultas que siempre son manipuladas— sobre si se va a mantener el dólar o se volverá al colón, provocaría de inmediato una masiva fuga de capitales, salida de recursos para preservarlos

Jueves, 25 de Octubre de 2012

Al preguntar sobre la dolarización en una entrevista televisada, el candidato efemelenista a la vicepresidencia vaciló al responder, para terminar diciendo que esa decisión se deberá tomar a partir de un "amplio consenso". Buen estreno de campaña.

Poco después Facundo Guardado habló sobre los colones que se guardan en el Banco Central, una "basura" dijo, que nadie en su sano juicio, agregamos, va a resucitar para reemplazar el dólar.

Los populistas, comunistas, socialistas y los desconocedores de lo que mueve la economía creen que asuntos de naturaleza muy compleja y además casi imposibles de tratar sin que se desencadenen tormentas, pueden plantearse a la gente para que "el pueblo decida". Equivale a hacer una consulta popular para definir el diseño de una represa hidroeléctrica o sobre los procedimentos quirúrgicos que se deben aplicar para extirpar tumores cerebrales.

Los asuntos monetarios no son tema populachero sino un campo de especialistas y conocedores. Echar la cuestión monetaria a la calle genera de inmediato presiones sobre las monedas, sobre las finanzas de un país, las reservas en divisas extranjeras, las expectativas respecto a la inversión y el ahorro. Hablar de "consensos" —consultas que siempre son manipuladas— sobre si se va a mantener el dólar o se volverá al colón, provocaría de inmediato una masiva fuga de capitales, salida de recursos para preservarlos.

Estar llevando continuamente el asunto de la dolarización al pozo de las pasiones partidistas es una manera de preparar a la gente para lo peor. Y aunque las figuras principales del movimiento juran por el dólar, hay debajo suyo individuos y grupos que pretenden desdolarizar, no sólo por ignorancia sino por el rechazo a todo lo que tenga olor a "imperialismo".

Y en esto hay un aspecto todavía más importante y en muchos sentidos muy grave: hay cuestiones que no pueden manejar desconocedores o personas que carecen de la preparación y la experiencia para tratarlos con una medida de autoridad o quienes ignoran no sólo las complejas operaciones financieras y bancarias de las naciones del primer mundo, sino inclusive las de su propio país.

La alternativa no es el colón, sino la catástrofe

Comiéncese por una realidad: la izquierda salvadoreña sistemáticamente niega la veracidad o solvencia de datos, análisis y cifras que choquen con sus posturas y sus intereses. Desmentir a organizaciones internacionales, a grupos parlamentarios de Estados Unidos, a lo que dicen técnicos del Banco Mundial o lo que ponen al descubierto organizaciones noticiosas de larga trayectoria, es casi la regla. Por eso niegan que el régimen militar del coronel Chávez en Venezuela esté en bancarrota o que Cuba (otro régimen de comandantes) sea un país que sufre de una pobreza extrema, graves penurias y opresión permanente.

Dijo el candidato que la campaña roja se centrará en parte sobre la economía, un campo de especialistas donde ninguno de su partido tiene las credenciales para aportar criterios y experiencias de mayor valía, comenzando por el hecho de que no han trabajado en el mundo real, donde el ingreso depende del esfuerzo propio y no de presupuestos, donativos o dineros provenientes de regímenes populistas que meten mano en patrimonios de todos en beneficio de los ungidos.

Ojalá que la izquierda reconozca que la alternativa no es entre el dólar y el colón, sino entre algo de estabilidad y la catástrofe.

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