Estamos llegando al límite de la energía que se genera

A esto se suma el fallo de la Corte que quita de la esfera técnica una cuestión vital, para colocarla en el ámbito de la política, en la política turbia de estos tiempos.

Martes, 23 de Octubre de 2012

El Salvador está llegando al límite entre la producción y el consumo de energía, lo que en cuestión de poco tiempo va a representar escasez, precios más altos y fallas en el servicio.

Como en casi todo, entre el momento en que se decide aumentar la producción y se obtienen esos megavatios adicionales, pasan años. La mejor prueba es lo que sucede en Venezuela en lo que respecta al suministro de electricidad: el país está sentado en un mar de petróleo y hay lugares idóneos para construir represas hidroeléctricas, pero la incapacidad operativa del régimen militar del coronel Chávez impide que se aproveche lo uno como lo otro.

Es casi imposible vivir y trabajar sin electricidad, tanto para una familia como para un negocio. Una de las pesadillas de los años de guerra fueron los apagones y la falta de electricidad, lo que obligó a empresas y familias a comprar sus propios generadores. En los hospitales con frecuencia se cortaba la corriente en medio de cirugías y tratamientos, afectando además a los niños en las incubadoras.

La defensa del país paralizó, en esos años, la inversión para incrementar la producción eléctrica, a lo que se agregó el alto costo de reponer, entre otros, las líneas de transmisión, postes y transformadores que eran dinamitados día a día por los efemelenistas. El endeudamiento que tenía El Salvador hasta la llegada del actual Gobierno fue suscrito primordialmente para reconstruir la infraestructura destruida o dañada por la guerra y los terremotos del 2001.

La CEL, creada como resultado de las campañas del fundador de EL DIARIO DE HOY, había venido construyendo presas hidroeléctricas, a lo que se sumaron las generadoras por búnker y el aprovechamiento de la energía geotérmica gracias a la inversión de LaGeo.

El resto de la historia, hasta hoy, es parte de las tristezas que vienen agobiando a El Salvador y que entre otras cosas se refleja en la paralización de la geotermia y el desastre de la presa del Chaparral. Esto se deriva de poner al frente de entidades estatales a personas con credenciales políticas o a quienes se deben favores (práctica inveterada), versus buscar a la gente más capaz para dirigirlas.

Posturas pueblerinas paralizan el progreso

Dos grandes proyectos de generación, uno a base de carbón, el otro con gas natural, han sido descartados por posturas pueblerinas que sin embargo afectan a la Nación entera.

De seguir así, los ediles de varios pueblos pueden paralizar el desarrollo económico de una sociedad que enfrenta la competencia internacional y la necesidad de abastecerse de productos y servicios, por no entender hasta asuntos muy simples.

A esto se suma el incumplimiento del contrato firmado con ENEL con los disparatados argumentos de que se perdería soberanía sobre el subsuelo, como si esa energía y ese subsuelo iban a parar a otra parte.

Los que poco entienden se arropan en el pabellón nacional para bloquear inversiones que necesitamos vitalmente y que muy pocos tienen los recursos, la experiencia y la tecnología para aprovechar en beneficio de los salvadoreños, una fuente de energía limpia y prácticamente inagotable.

A esto se suma el fallo de la Corte que quita de la esfera técnica una cuestión vital, para colocarla en el ámbito de la política, en la política turbia de estos tiempos.

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