-
CEL y la última adjudicación
¿es otro caso de dedazo?
Nota del día
- Cuatro años de fracasos del sistema de salud
Por Enrique Valdés*
- Libertad de expresión y pandillas
Por Ricardo Esmahan*
- Los diputados y el fuero
Por Francisco R. Bertrand Galindo*
- Sobreviviente repudia el arresto en casa que juez dio a homicida
- Por violencia, EE.UU. emite alerta de viajar a Honduras
- Neumonía en aumento: hubo 1,344 casos del 2 al 8 de junio, según Salud
- CEL recontrata a firma brasileña que diseñó El Chaparral
- PNC registra alza en hurto de vehículos en San Miguel

Buenas leyes y sensatez producen mejores cosechas
Como en muchos de los infortunios que sufren los pueblos que "por persignarse se arañan", lo que se hace para que la campiña prospere termina siendo una plaga peor que la de los chapulines
La FAO advierte de una próxima escasez de alimentos, resultado de la crisis internacional, cambios del clima, sequías y, lo que falta pero agregamos, torpes políticas en muchos países que afectan en forma negativa a la agricultura.
Desde tiempos se sabe que, a menos que se cultive en pedregales, la fertilidad de la tierra depende más de las leyes que rigen el trabajo y el comercio de una nación, que buenos regímenes de lluvias. A esto se suma otro hecho: mientras más tecnificados están los cultivos, mayores serán los rendimientos. No hay sector en Estados Unidos que haga un uso más intenso de tecnología y de la cibernética, que el agrícola.
Es admirable y conmueve al verlo de cerca, la abnegada labor, las fatigas y el cariño que los campesinos y los pequeños agricultores, en nuestro país y en todo el mundo, ponen para sacar alimento del suelo, sostenerse a sí mismos y a sus familias y contribuir al bienestar de otros.
La civilización inicia cuando las mujeres comenzaron a sembrar mientras los hombres se dedicaban a la caza y a recoger frutos y granos. Eso llevó a una obligada, aunque primitiva, organización y, dentro de esa organización, a los asentamientos permanentes, a dejar tras de sí la vida de nómadas que se movían a lo largo de inmensos territorios cuidando sus rebaños o en busca de animales que sacrificaban para sobrevivir.
Pero de manera lenta e inexorable se fueron introduciendo herramientas, se mejoraban las especies vegetales, se aprendió a regar, se inventó el arado y así, sucesivamente, hasta las máquinas que van cortando, recogiendo y embalando, manejadas en ocasiones a distancia y con poca mano de obra utilizada.
Un hombre hace tanto más con una herramienta que con sus propias manos, como incrementa su producción en la medida en que las herramientas se van perfeccionando, se vuelven motorizadas y se manejan con aditamentos electrónicos. La transición se logra en la medida en que el agricultor se transforma en técnico agrario, las labores se dividen para especializarse e incrementar la eficiencia, se introduce más maquinaria y, entre otros beneficios, se logran economías de escala.
"Cooperativistas" a la fuerza
y tierras abandonadas
Como en muchos de los infortunios que sufren los pueblos que "por persignarse se arañan", lo que se hace para que la campiña prospere termina siendo una plaga peor que la de los chapulines.
Regulaciones, reformas y políticas destinadas a asegurar las existencias de alimentos, la equidad en los suministros y el bienestar de los pobladores del agro, han postrado a la agricultura, impiden su modernización y anulan su desarrollo. La gran pensada para celebrar el Día de la Alimentación fue centrar los esfuerzos en las "cooperativas", entes formados por la fuerza que tienen en el retraso y el abandono muchas de las tierras más aptas para cultivo en El Salvador.
Es más que deseable que grupos de agricultores, agroindustriales o campesinos se integren en asociaciones o cooperativas para comercializar cosechas, adquirir maquinaria, realizar programas o alcanzar objetivos que de manera individual saldrían o muy costosos o imprácticos.
Pero distinto es forzar la "cooperación" cuando no se dispone de la voluntad ni de las capacidades para que se tenga éxito ni menos aún impedir que se vendan o alquilen tierras ahora ociosas o en abandono. El cooperativismo como aquí se practica es nocivo y culpable de la incertidumbre alimentaria.
EL DIARIO DE HOY NO SE HACE RESPONSABLE POR LOS COMENTARIOS DE SUS COLABORADORES
