OTROS EDITORIALES

Castro contrató a agentes de las SS de Hitler

Las SS de Hitler eran fuerzas especiales de choque, utilizadas para golpear disidentes, grupos y manifestaciones, que participaron en la persecución y el posterior exterminio de millones de judíos

Martes, 16 de Octubre de 2012

Fidel Castro intentó contratar exmiembros de las SS hitlerianas para entrenar a tropas cubanas durante la crisis de los misiles, se reveló al desclasificar documentos secretos de los servicios de inteligencia alemanes (Bundesnachrichtendienst (BND) ). La noticia fue difundida entre otros por Prensa Asociada y Die Welt, uno de los principales diarios de Alemania.

Castro también negoció con traficantes de armas nazis para comprar pistolas fabricadas en Bélgica.

De los exmiembros de las SS únicamente dos llegaron a La Habana, ganando salarios cuatro veces superiores a los sueldos medios de Alemania en aquel entonces. Hasta el momento no se ha dicho en qué actividades se involucraron los exoficiales nazis.

Las SS de Hitler eran fuerzas especiales de choque, utilizadas para golpear disidentes, grupos y manifestaciones, que participaron en la persecución y el posterior exterminio de millones de judíos y miembros de otras minorías étnicas (como los gitanos) antes de estallar la Segunda Guerra Mundial.

Castro nunca tuvo escrúpulos ni reticencias para aliarse con toda clase de extremistas y facinerosos para alcanzar algún propósito, como hoy en día con los carteles de la droga que operan desde Venezuela.

Un pacto que a la postre benefició a la subversión

Siempre se habla sobre la hostilidad entre "la extrema derecha" y los comunistas, encubriendo que sus objetivos eran y son de hecho los mismos: el establecimiento de regímenes totalitarios donde la persona se transforma en un súbdito al servicio del Estado. Las libertades individuales, la libertad de expresión, el derecho de propiedad, todo se anula; nominalmente en la Alemania del nacionalsocialismo como en la Italia fascista, la gente podía seguir siendo dueña de fábricas y medios de producción, pero tenían que administrarlos bajo las estrictas normas dictadas por el régimen.

Esta casi igualdad ideológica, o más bien el fanatismo que enloquecía tanto a comunistas como a nazis, hizo que en los turbulentos años de la preguerra en Europa (de los Años Veinte hasta 1939) los miembros de uno y otro partido cambiaban de bandera y lealtad y volvían a moverse, como se describe en un estremecedor libro de esos años, "La Noche quedó Atrás", de Jean Valtin.

El substrato ideológico bajo el comunismo y nazismo es prácticamente igual: rechazo de la moral, repudio de la razón y la lógica (ambos practican lo que llaman "dialéctica", que es el arte de justificar desde el rechazo a la pena de muerte por Estados democráticos, hasta el asesinato de opositores a Chávez).

Vale, para estas sectas, lo de "es bueno lo que me conviene y define el líder del partido y malo lo que nos afecta".

La desclasificación de los documentos de los cuerpos de inteligencia alemanes, como mucho de lo que está publicándose en Estados Unidos, coincide con el Quincuagésimo Aniversario de la "Crisis de los misiles", cuando la ahora despanchurrada Unión Soviética intentó establecer una base de misiles atómicos en Cuba.

Los soviéticos, se revela hoy, retiraron los misiles de corto y mediano alcance y las cabezas nucleares, después de pactarse que los Estados Unidos no iban a invadir Cuba, arreglo hecho entre Kruschev, el premier soviético, y John F. Kennedy, el finado expresidente estadounidense.

Los eventos posteriores comprueban que en el pacto, la parte gananciosa fueron los movimientos subversivos "socialistas", que han llevado al desastre venezolano, a la caída de Ecuador en una grotesca dictadura y al fortalecimiento de las bandas de la droga.

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