Nada hacen pero castigan; todo hacen y los castigan

En cierta forma es explicable la irritación del rojo que no hace mayor cosa pero exige mucho. Pues ellos, los marxistas, nunca han logrado entender los procesos productivos

Jueves, 11 de Octubre de 2012

Un vocero efemelenista dijo en un programa televisivo que era necesario "castigar" a los grandes capitales por no contribuir debidamente al ingreso fiscal.

Es más que explicable la alarma del vocero, pues los únicos que de forma verdadera y sustancial contribuyen a los ingresos estatales son los grandes y medianos productores del país. Nada se puede esperar de los políticos, nada de los miembros del partido comunista, nada de los que vociferan en las calles. Estas personas –-gritones, rojos, políticos-- nada producen ni trabajan en producir bienes de consumo, artículos de uso popular, alimentos procesados, movimiento comercial, transportes…

Ellos consumen y, desde hace tres años, consumen de manera opípara, beben muy finos y costosos licores, se ocupan de las cuestiones de género orientando a jovencitas, se afanan en colocar en puestos muy bien pagados del aparato burocrático a sus correligionarios y parentelas y además insultan.

Nada de lo que nosotros en la llanura, estimados lectores, usamos, vestimos, comemos y es nuestro techo y hogar, es obra del esfuerzo de los señores que tan airadamente hablan de castigar a los medianos y grandes productores.

Por eso es necesario castigarlos, como el jinete que mete las espuelas en los costados del corcel que lo lleva, para que corra más. Trabaja y suda y carga el noble equino, mientras su pasajero se deja llevar sin hacer nada.

"Vamos al socialismo", donde inventaron el hambre

En cierta forma es explicable la irritación del rojo que no hace mayor cosa pero exige mucho. Pues ellos, los marxistas, nunca han logrado entender los procesos productivos, creyendo que todas son transferencias de bienes de unos, "los explotados", a otros. Así como hablan, piensan que la riqueza está allí, creada, que unos vivos se han apropiado de ella y que por tanto hay que quitárselas para sostener a los miembros de la colmena que no aportan para elaborar la miel pero que sí aportan ganas y tripa para consumirla.

Ok, digamos que la riqueza está creada y que los vivos capitalistas le han caído encima, se la apropiaron. De acuerdo con esa teoría, en algún lugar secreto del territorio hay montañas de vestimentas, productos alimenticios, materiales de construcción, electrodomésticos, que han caído en poder de los "grandes capitales" que los venden y hacen su agosto. Y es ese "agosto" el que la burocracia quiere tomarse para su usufructo.

Hablamos de burocracia, no del pueblo que tan malos servicios recibe. No hay suficientes medicinas, no les pagan a tiempo a los maestros, las escuelas están en condición ruinosa pero a la burocracia de oro no le hace falta nada.

Lo que dice el vocero indica el nivel de exigencia que tiene la nueva clase, una exigencia para su disfrute pero no una exigencia para hacer bien las cosas, como el caso de la Lotería Nacional de Beneficencia, a la que han llevado a la virtual bancarrota en dos años de gestión. O el famoso puerto en abandono. Se habla de castigo para los grandes capitales pero no hay ni siquiera leves llamados de atención a los que tan mal cumplen sus responsabilidades.

No pasa inadvertido el endurecimiento del discurso izquierdista contra todo lo que no comulga con ellos y en especial contra la gente de trabajo. Además se revive la promesa: "vamos al socialismo", que es la igualdad en la miseria.

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