OTROS EDITORIALES

No había iniciado la carrera y ya conocían al ganador

Siempre el que da espera algo a cambio; el que recibe se ve forzado a renunciar a sus propios criterios, a pensar por su cuenta, a ser súbdito mantenido

Martes, 9 de Octubre de 2012

Venezuela, asegura Hugo Chávez, o su alter ego Jaua, seguirá en su ruta al socialismo, lo que equivale a marchar rumbo a los verdes prados donde corren ríos de leche y miel, las doncellas cantan poemas de amor, hay alegría, dulzura, bienaventuranza…

Es el "cambio" que se viene prometiendo a los venezolanos, pero como es siempre el caso, es después de la elección que sacan al gato de la bolsa, sabiendo que muchos se habrían asustado, como sucedió en nuestro suelo.

No han pasado veinticuatro horas luego de proclamar triunfador al grotesco personaje, cuando se anuncian más expropiaciones, pese al desastre que las previas han causado. Pero los enormes ingresos provenientes del petróleo y los vínculos con el narcotráfico (de Venezuela parte la mayoría de vuelos no identificados hacia el norte de América y la región subsahariana de África) amortiguan los efectos de debilitar y luego perder estructuras productivas, como ha sucedido con muchas agroindustrias y procesadoras de alimentos.

Las cifras anunciadas sobre los resultados electorales son exactamente lo contrario de lo pronosticado por las encuestas realizadas pocos días antes del evento. El milagro, por las señales que hay, se debe a las computadoras, las que están bajo control del régimen. Los chavistas reciben los reportes, hacen los conteos, tabulan, sacan cifras y anuncian los números.

Es precisamente lo que hacen Ortega y Correa e intentó hacer el hombre del sombrero, Zelaya, que recibió de Venezuela cientos de urnas rellenadas con papeletas ya marcadas, para evitar a los hondureños las molestias de votar, contar y reportar.

O, como dicen, no han arrancado los caballos en la carrera y ya se sabe el ganador.

Pasan de ser ciudadanos a convertirse en súbditos

El régimen estaba preparado para la eventualidad de que fallara el aparataje y perdieran las elecciones. Las principales ciudades y zonas urbanas estaban rodeadas por tanques; es de suponer además que las milicias rojas estaban listas para defender "la revolución".

"Lo conquistado no se entrega" y la conquista básica, saquear un país en beneficio del clan y del partido, es la finalidad última, el quid pro quo. O el régimen se legitima vía elecciones amañadas o se mantiene por la fuerza.

Sin duda Chávez ha conseguido mucho apoyo con sus programas "sociales", que consisten, allá como acá, en repartir dinero, casitas, ropa, alimentos, semillas… el petróleo da lo suficiente para tener a muchos venezolanos en la mamandurria; como en la Europa feudal, en que era costumbre de los nobles transitar por las calles arrojando monedas a la plebe, quienes no lograban su pieza de cobre siempre tenían la esperanza de que en la siguiente garduña les tocaría.

El talón de Aquiles de estos esquemas es que la gente va dependiendo más y más de los repartos y menos de su capacidad de trabajo. Como además las depredaciones del régimen –-confiscando, desvalijando vía impuestos, estrangulando con regulaciones, asustando-– reducen la capacidad productiva, la gente tiene menos y menos la posibilidad de ganar su sustento por su propio esfuerzo, y depende más y más de lo que le reparten, transformándose en una población parasitaria.

Siempre el que da espera algo a cambio; el que recibe se ve forzado a renunciar a sus propios criterios, a pensar por su cuenta, a ser súbdito mantenido.

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