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Todos avanzan y crecen, sólo El Salvador decrece
El Salvador no crece y aunque las cifras estén todavía en indicadores positivos, la realidad apunta a lo otro, a un aflictivo deterioro del país en todos los órdenes materiales, no digamos en moral, político y social
El Banco Mundial "todavía no ve el sol claro en las proyecciones económicas de crecimiento para el próximo año" de El Salvador, el país, como lo saben nuestros lectores, que va detrás del resto en inversión, endeudamiento, obra realizada y confianza de los productores.
Lo que, según un miembro del Ejecutivo, "no tiene nada que ver con el Gobierno". Nada. Es pura casualidad, o más que casualidad, una realidad inexplicable dadas las brillantes ejecutorias y programas del Ejecutivo y del Partido Oficial.
Debe ser que algún brujo, de esos que dan consulta y ejercen en Nahuizalco, le ha echado mal de ojo a CAPRES.
El Banco señala que la media del endeudamiento en Hispanoamérica es del treinta por ciento, casi la mitad de la cifra salvadoreña, lo que resulta inexplicable dado que no hay obra ni realizaciones que aclaren lo que se ha hecho con todo ese dinero, fuera de pagar en forma espléndida a la nueva clase política, a las parentelas y a las amigatelas.
Y encima de esa deuda monstruosa, se siguen gestionando préstamos, el último por ochocientos millones de dólares para fines reservados.
La única manera de enfrentar y reducir el endeudamiento de acuerdo con el economista, jefe del Banco Mundial para la región, Augusto de la Torre, es el crecimiento. Pero El Salvador no crece y aunque las cifras estén todavía en indicadores positivos, la realidad apunta a lo otro, a un aflictivo deterioro del país en todos los órdenes materiales, no digamos en lo moral, lo político y lo social.
"El país", dice De la Torre, "ha hecho muchas reformas, que han sido muy buenas, muy favorables, pero no han dado el dividendo de crecimiento que los reformadores esperaban. En El Salvador todavía sigue existiendo la posibilidad de encontrar el misterio de por qué, pese a las reformas, no se ha dado más crecimiento y de eso creo que nadie tiene una respuesta sencilla sobre ese tema".
El derecho
a que se claven sus ahorros
Respuesta sencilla la hay: si el barco no tiene timonel, lo seguro es que termine naufragando. Es claro que no cuenta el Gobierno con el más brillante, efectivo, honesto, inteligente, capaz y experimentado gabinete del mundo. El navío hace aguas por todos lados, pues asemeja a una gallina a la que le cortaron la cabeza y está dando vueltas sin sentido.
Puede que se hayan hecho "muy buenas reformas" pero han faltado ganas y capacidad para implementarlas, a lo que se agrega la actitud de permanente antagonismo e insultadera del Ejecutivo y algunos funcionarios respecto a los sectores productivos del país. A ello se suma el susto de tantos ante la posibilidad de que la corriente cavernícola de la izquierda salvadoreña se haga con el poder.
Allí terminarían de inmediato los "diálogos y entendimientos" al igual que las alianzas con los que creen duradero acostarse con el diablo.
El Banco Mundial se lamenta del crecimiento, tanto en México como en El Salvador, de la economía informal. El tema merece su propio tratamiento, lo que haremos en su momento.
Entre las ventajas de la economía formal sobre la informal, De la Torre habla sobre el derecho a la jubilación que tienen los trabajadores "formales".
En El Salvador existe un derecho de los trabajadores de que sus ahorros terminen en los bolsillos de los políticos.
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