OTROS EDITORIALES

Todos los días del año deben de ser Día del Niño

En los convulsos tiempos que atravesamos hay que cuidar el espíritu y la mente de los niños, enseñarles pero también protegerlos de las espantosas amenazas que se ciernen sobre ellos

Martes, 2 de Octubre de 2012

Todos los días, todos los meses y no sólo en octubre, deben de ser "del niño", el don divino que nos brinda felicidad, ternura, encanto e incontables maravillas. Niños, pero asimismo, las madres que los cuidan, sus familias y las buenas comunidades en las que crecen y se educan.

Los niños son los designados para cuidar la herencia que reciben de cultura, principios morales, saberes y sanos valores de una generación y poder luego trasladarla a la siguiente, pero aportando lo suyo, enriquecida.

En los convulsos tiempos que atravesamos hay que cuidar el espíritu y la mente de los niños, enseñarles así como también protegerlos de las espantosas amenazas que se ciernen sobre ellos y sobre las familias y los conjuntos humanos a los que pertenecen.

Desde hace treinta años, al iniciar las conflagraciones que han venido sangrando a El Salvador, muchísimos niños han sido victimizados, reclutados para matar y ser muertos, forzados a convertirse en delincuentes, envenenados en sus mentes. La mayor parte de niños han logrado escapar esos destinos, pero más y más la selva va reduciendo los espacios de la convivencia y la civilización.

Hace poco más de una semana apresaron a un homicida que, además de asesinar a una persona, mató al niño de cuatro años que iba con la víctima, alegando que "no sabía qué hacer" con la criatura. Le era un estorbo en ese momento y le disparó. Cuatro años…

En todo el mundo matan a niños, incluyendo en Europa, pero en ninguna otra parte más que en África, donde es frecuente que una etnia trate de exterminar a la etnia enemiga, incluyendo a sus niños.

Lo trágico es que los centroamericanos no vamos muy lejos de ese salvajismo. Y lo peor es que a diferencia de África, acá la mayoría de personas está alfabetizada y vive en sociedades que son ya del Segundo Mundo. Pero como en una figura del venezolano Rómulo Gallegos, la selva ha ido devorando los caminos y los campamentos.

La seguridad se busca dentro del campamento, en las comunidades que van fortaleciendo sus defensas y su unidad. Ante la creciente agresión de las bandas criminales, la mejor manera de protegerse y cuidar a los niños y a la familia, es formando grupos cívicos, asociaciones de vecinos, sistemas de alerta en pasajes y vecindarios.

Procuremos que aprendan, se formen, piensen bien

Fue una salvajada suprimir de un día a otro el programa EDUCO, una iniciativa excelente premiada en el exterior, que tenía y continúa teniendo presencia en muchas comunidades. El propósito fue involucrar a las familias en la educación de sus hijos y en la buena marcha de escuelas y centros de enseñanza.

La supresión es la señal de lo que esperaría al país si movimientos autoritarios logran imponerse: las reglas del juego y lo que cada persona debe hacer no lo deciden los ciudadanos y las asociaciones voluntarias que formen, sino individuos que se creen designados por fuerzas superiores para dirigir al resto de sus congéneres.

Mientras más niños logren aprender, pensar por sí mismos, ser responsables, prepararse para un día tener sus propias familias e hijos, mayores posibilidades se tendrán de desarrollarnos, de ser un país competitivo, tranquilo y seguro. En el Mes del Niño debemos ocuparnos de ellos, contribuir a su felicidad.

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