OTROS EDITORIALES

La gente vota con los pies yéndose donde la tratan bien

¿Qué sentido tiene montar una fábrica en un país donde el Ejecutivo, el partido oficial, muchos ministros y grupos de fuerza la pasan insultando a los productores?

Jueves, 9 de Agosto de 2012

Según la vieja frase "la gente vota con los pies" yéndose a otra parte cuando las condiciones de trabajo, las libertades individuales, los acosos de las autoridades, el saqueo fiscal, la violencia o la inseguridad en todas sus formas vuelven difícil o peligroso vivir en un país.

La frase puede aplicarse a priori, como cuando un inversionista abandona un proyecto en el país A para desarrollarlo en el país B, lo que sucede aquí: El Salvador es el país con menos inversión en Centro-América, menos inclusive que Nicaragua y Honduras, por las truculencias del actual régimen, a causa de las resoluciones de la Sala de lo Constitucional, por lo que al menos se ve como corrupción política, por la calamidad general.

¿Por qué --los inversionistas se preguntan-- voy a correr riesgo en El Salvador cuando hay muchas y mejores oportunidades en otras partes? ¿Qué sentido tiene montar una fábrica en un país donde el Ejecutivo, el partido oficial, muchos ministros y grupos de fuerza la pasan insultando a los productores?

¿Por qué --se preguntan otros-- vamos a arriesgarnos en un país que pasó de un régimen militar de coroneles a un régimen militar de comandantes guerrilleros?

No sólo salvadoreños, ecuatorianos, bolivianos, griegos, españoles y franceses "votan con los pies", sino también personas que tienen residencia e inclusive ciudadanía estadounidense.

La agencia noticiosa Reuters informa que una billonaria estadounidense, Denise Rich, renunció a su ciudadanía para adoptar la de su padre, originario de Austria. Con ello, calculan expertos impositivos, Rich va a ahorrarse billones de dólares en impuestos, como en su momento hizo Johnny Hallyday, el cantante francés que tomó residencia en Suiza para escapar de las extorsiones fiscales de su país y las que ahora van a agudizarse con el señor presidente Hollande, que no ha entendido que la prosperidad no se alcanza subiendo impuestos sino bajándolos.

A mayor desorden, amenazas, exacciones, persecución e inseguridad, menor desarrollo o, lo más aflictivo, que en vez de crecer un país (también sucede con empresas y familias) comienza a desmoronarse. La campaña del presidente Obama contra "los ricos" está golpeando la inversión y dificulta recuperar el empleo.

Enfermos, empresas y países moribundos

Se puede llegar al punto, como sucede a las personas, que una enfermedad o un accidente las dejan tan golpeadas que les es imposible restablecerse. Esto ocurre también a negocios y patrimonios, como sucede en los Estados Unidos con empresas que no lograron sobreponerse a la crisis y aunque sigan vivas no alcanzarán la importancia que tenían. Kodak murió y en similar trance están Dell, El New York Times, el Banco de América, Hewlett Packard, J.C. Penney…

En el caso de los países, Somalia es el ejemplo más trágico: un Estado colapsado que en el futuro previsible no logrará recomponerse. Somalia es muy pobre, los grupos de fuerza que operan en el territorio (entre ellos los piratas) imponen su propia "ley"; no hay restos de institucionalidad, todo se corrompe y el gobierno apenas manda en los alrededores de la capital.

Es cosa de tiempo para que los países vecinos, que pasan por parecidos desparpajos, canibalicen a Somalia, digamos como nuestros vecinos centroamericanos comienzan a tomar mucho de lo bueno que se destinaba originalmente a El Salvador.

Ojalá se detenga la caída y nos recuperemos.

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