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En medio del baile de samba están procesando a un corrupto

Las prácticas corruptas, la demagogia, las promesas imposibles, la falsa propaganda y la tontería de las masas, están destruyendo las democracias, el Orden de Derecho

Lunes, 6 de Agosto de 2012

La samba es parte esencial del carácter de los brasileños, que con frecuencia hacen broma de lo que en otras partes es asunto muy serio, como, a la inversa, toman en serio lo que entre muchos de sus vecinos hispanoamericanos es lo aceptado y absolutamente normal.

José Dirceu, jefe de Gabinete del expresidente Lula, ese carismático Lula tan dado a empinar el codo y sermonear al mundo, está acusado por lo que son, a lo sumo, pecados veniales, pequeñas fallas éticas, "gajes del oficio de desgobernar un país": resulta que el pícaro usaba fondos públicos para comprar votos en la legislatura, el equivalente de mentas a diputados.

Por supuesto que Dirceu no fue más allá de hacerse querer por los padres de la patria de su país: nada de corromper a magistrados, periodistas y medios de difusión, cabezas de gremiales, articulistas, alcaldes… ¡Nada de eso! Tan sólo a diputados, a los que únicamente influenciaba sin pretender de que se cambiaran de partido o inclusive de que formaran uno nuevo al servicio del ínclito Lula.

El problema de las mentas y del dinero que presidentes y ministros sacan del tesoro nacional para distribuirlo con todo cariño a personas que les ayuden en trances legislativos, es que una parte va a otros mientras el resto se pega en las manos del regalón. Y lo probable, nos dicen, es que de diez que se sacan de los fondos públicos, nueve se quedan por allí y apenas uno beneficia a diputados y políticos que tienen todo el derecho del mundo de mejorar su nivel de vida. O al menos eso creen ellos…

Las prácticas corruptas, la demagogia, las promesas imposibles, la falsa propaganda y la tontería de las masas, están destruyendo las democracias, el Orden de Derecho y el desarrollo de las naciones. Brasil y a partir de una obra del escritor austríaco Stefan Zweig, se convirtió en el sempiterno "país del futuro", pese a que por presión pública y diligencia de algunas autoridades se han procesado corruptos e inclusive dos presidentes, Fernando Collor y Joao Goulart, fueron destituidos.

Como Brasil además no contempla la extradición de delincuentes, corre peligro de ir inundándose de ladrones y saqueadores. Es sorprendente que hasta la fecha ninguno de los genocidas árabes (como los hijos de Gadafi o de Mubarak) hayan corrido a refugiarse allí, aunque sí sucedió con altos jerarcas nazis y se rumoreaba que entre ellos estaba Martin Bormann. La fundación Weisenthal, "cazadora de nazis", descubrió algunos; Stroessner, el dictador paraguayo, terminó su vida en Brasil.

¿Por qué sólo a tres ticos y a un guatemalteco?

Gran parte de la corrupción nace de repudiables prácticas, entre ellas la compra de jueces y de los encargados de fiscalizar el uso de los dineros públicos, que "también se venden". La Organización de Estados Americanos no se ocupa de ello e inclusive protegió y armó escándalo con el caso del hombre del sombrero, Zelaya.

En Costa Rica, empero, hay tres expresidentes enjuiciados, dos de ellos presos, mientras en Guatemala se espera la extradición de Portillo a Estados Unidos por lavado.

La pregunta obligada, desde luego, es ¿por qué sólo a ellos? ¿Es que los investigadores estadounidenses que pillaron a Portillo no ven en otras partes lo que los ciudadanos de esas otras partes ven con claridad meridiana?

¿O es que hay corruptos más iguales que otros?

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