OTROS EDITORIALES

El último atropello: mentir y condenar sin pruebas

Es grave acusar a un periodista sin pruebas pero todavía más grave mentirle al país como lo hizo el jefe de comunicaciones de la Asamblea al decir que la sanción fue tomada por "acuerdo" de la Directiva.

Domingo, 15 de Julio de 2012

No hay pruebas que impliquen a Rafael Mendoza, periodista de EL DIARIO DE HOY, como la persona que insultó al Presidente de la Asamblea, ni menos justificaría tal cosa para prohibir su ingreso a lo que es un lugar público donde se tratan asuntos de interés público.

Pero veamos: es grave acusar a un periodista sin pruebas pero todavía más grave mentirle al país como lo hizo el jefe de comunicaciones de la Asamblea al decir que la sanción fue tomada por "acuerdo" de la Directiva. Si miente una vez va a mentir cuando le convenga y lo que les conviene es mentir sobre este caso.

En el país se inunda permanentemente la internet con ultrajes de la peor clase contra personas, grupos, movimientos, sectores sociales, ideologías, realidades históricas, profesiones, posturas, medios de comunicación, industrias, naciones y todo lo que oponga sus intrigas.

¿Acaso olvida el funcionario el ultraje que el Diputado Patán hizo al expresidente Saca durante una visita a la Legislatura? En ningún momento ni el propio Presidente ni su partido ni grupo social alguno pidió destituir, censurar, enjuiciar o perseguir al Patán; al no hacer nada, los rojos avalaron al Patán y su grosería.

Pero hay un hecho más preocupante: que de un incidente que no pasa de malacrianza en un país donde esa clase de epítetos es más que usual, se quiere valer el funcionario para limitar, intimidar, perseguir y eventualmente discriminar a quienes se permite entrar y a quienes se deja fuera. Es el equivalente a una carnetización, a dar licencias para informar, a separar los que molestan de los que adulan.

En claros términos, si bien se puede exigir buen comportamiento y hacer reprimendas públicas, no puede partirse de un hecho no demostrado para censurar a informadores y perseguirlos.

No es nada nuevo lo que ha hecho este señor diputado. A periodistas de EL DIARIO DE HOY se les niegan informaciones, con frecuencia no se les convoca a ruedas de prensa, se rehúsa darles entrevistas aunque las concedan a otros, los acusan de desinformar, llegan inclusive a burlarse de ellos.

Para remate, ministerios y el mismo Ejecutivo usan fondos públicos para coacciones y represalias privadas al suprimir publicidad y no hacerles partícipes en campañas. Con ello no sólo discriminan y perjudican, sino que niegan información al universo de lectores de EL DIARIO DE HOY y de MÁS!, el mayor grupo de lectores que hay en El Salvador.

De desmán en desmán, a destruir la República

El atropello al periodista Mendoza es una de las señales de la conspiración comunista contra la República, la Democracia y las libertades ciudadanas. Se manifiesta en la desobediencia a fallos de la Corte, en usar a grupos sindicalistas para instalar una Corte que se califica de espuria, con gran influencia de los comunistas, en pretender dar a una entidad, la Corte Centroamericana, una jurisdicción y un poder que a quienes corresponde no le han concedido.

No están entregando soberanía "por un plato de lentejas", sino para hacerse con el poder total, destruir la democracia y hundir a El Salvador en las calamidades que van apareadas con "el socialismo".

Del incidente la ciudadanía debe sacar la lección: que de desmán en desmán, truculencia en truculencia, abuso en abuso, los totalitarios se proponen destruir nuestras instituciones y nuestra democracia.

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