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Las siete vacas gordas y las siete vacas flacas…
En vez de bajar los gastos y eliminar los veinte mil nuevos "empleos" en beneficio de la militancia del partido oficial, lo que se hace es saquear los ahorros de retiro de los trabajadores, subir los impuestos al sector productivo y endeudarnos.
¿Cómo se determina la prosperidad de las naciones? Desde los tiempos bíblicos y la historia de José lo expone en términos claros y simples, cuando hay abundantes cosechas y "las vacas están gordas", se es próspero; al mermar las cosechas y caerse en un período de vacas flacas, los siete años que soñó el Faraón, llegan las privaciones y tristezas.
Vacas gordas y graneros plenos es el equivalente, en nuestra época, de altos niveles de producción industrial, de ventas e intercambios, de movimiento de mercaderías en las carreteras, de mucho empleo, nuevas construcciones, inversión dinámica. Servicios públicos eficientes, escuelas limpias y en buen estado, calles cuidadas…
Lo contrario es la señal de la crisis: infladas burocracias, malos servicios públicos, caminos deteriorados, desocupación, venta de inmuebles paralizada, poca o nula inversión, desaliento. Son las vacas flacas, las plagas, la deficiente dieta, la calamidad general.
Interpretar los sueños del Faraón fue fácil para la proverbial inteligencia y sagacidad de José, pero aparentemente es lo que no han captado muchos de los dirigentes políticos de la actualidad, entre ellos el expresidente español Zapatero y el actual, Rajoy.
Literalmente y como lo dicen los estadounidenses, el primer ministro español Rajoy quiere comerse el pastel pero también guardarlo, recibir dinero para el rescate financiero y bancario pero sin que el gobierno haga los debidos recortes en sus gastos y despilfarros.
Rajoy, señala un analista del Wall Street Journal, quiere mantener los ingresos fiscales en una economía que se debilita rápidamente, subiendo impuestos. Una de las medidas propuestas es elevar el IVA; otra, subir las tasas marginales de impuestos que pagan las empresas y las personas naturales.
Esa, por cierto, es la fórmula que se aplica en nuestro país: en vez de bajar los gastos y eliminar los veinte mil nuevos "empleos" en beneficio de la militancia del partido oficial, lo que se hace es saquear los ahorros de retiro de los trabajadores, subir los impuestos al sector productivo y endeudarnos.
La nueva emisión de letes es otro golpe a la estabilidad económica del país, deuda que no sólo tocará pagar al próximo gobierno, sino a todos los salvadoreños a lo largo de muchos años.
Ayer como hoy, los productores hacen la prosperidad
La Biblia no aclara cómo es que se lograron abundantes cosechas y engordaron las vacas, pero además de un buen régimen de lluvias (que alimentan con su agua el río Nilo que cruza Egipto) debe agregarse la laboriosidad, las técnicas aplicadas, la inversión en buena semilla y en preparar la tierra, el cuidado (otra inversión) a los hatos que los responsables de la tierra aplicaron o dejaron de aplicar.
El buen labriego y el buen ganadero persisten al día de hoy, pero a ellos se suman los incontables otros que producen en una sociedad: los que fabrican, ensamblan, cultivan, intercambian, ofrecen servicios, financian, aseguran, embodegan, informan, transportan, curan… ellos son el conjunto que conocemos como "sector productivo", los que nos dan empleo, nos visten, nos alimentan, nos cuidan, nos educan.
Y al lado están los que se llevan los mejores frutos, no hacen gran cosa, trafican con promesas, agitan la calle y despluman a casi toda la gente para vivir con lujos. Es el aparataje que quiere seguir manteniendo Rajoy: burocracias inamovibles y costosos programas de interés político.
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