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Lo perdurable que van a dejar: crisis, deudas y desconfianza
La piñata es una representación de la política "social" del presente Gobierno: reparten chequecitos, reparten unas casitas, reparten medicinas, pero la mayor parte de la gente se queda sin dulces
En los tiempos de la antigua nobleza, cuando los señores recorrían los poblados alrededor del castillo, iban tirando monedas a los gentíos que se congregaban a verlos pasar. El bienestar momentáneo dependía de la habilidad de los afortunados en la garduña que se armaba; como los niños en una piñata, todos se abalanzan sobre los dulces pero no todos recogen. Toca a los papás del festejado ocuparse de dar los dulces de consuelo.
La piñata es una representación de la política "social" del presente Gobierno: reparten chequecitos, reparten unas casitas, reparten medicinas, pero la mayor parte de la gente se queda sin dulces. A los niños los zapatos y los uniformes les llegan a destiempo, mientras quienes los fabrican se quedan esperando el pago. Hay dulces (uniformes) para unos niños pero, por hoy, los dulces los pagan los artesanos y las costureras que los fabrican.
La izquierda no logra entender que lo importante no es regalar pescado con fondos extraídos a otros, sino enseñar a pescar y construir embarcaderos y facilidades para que los pescadores puedan salir a la pesca.
El primer y más grande embarcadero de todos está allí, abandonado, pero costando muchísimo dinero para mantenerlo, el Puerto de La Unión. A nadie en el Gobierno o dentro del partido oficial le molesta que haya una inversión que no se aprovecha y que iba a ser el espinazo de la reactivación del Oriente de la República. Y por reactivación se debe entender nuevo empleo, mucha mayor actividad comercial y productiva de la que hay ahora, nuevas inversiones.
Al poner en funcionamiento el puerto, se le brinda a la gente la oportunidad de ganarse su propio pescado y, además, asegurar un futuro, librándolos de continuar dependiendo de los repartos que hace el actual Gobierno.
Por culpa de "patriotismos",
vendrán los apagones
Hay otro grave problema en toda "política social" basada en repartir cheques, casitas, comidas o medicinas: que es casi imposible controlar esos repartos, saber a cuantas personas benefician, asegurarse de que los repartidores no se queden con una parte o los entreguen a sus clientelas políticas y a sus familiares, calcular los costos del programa versus los beneficios, sacar el monto de lo que se pierde y desperdicia.
Nadie a este lado del castillo encantado sabe a ciencia cierta si los programas "sociales" no son una mampara para cubrir los gastos de la imparable fiesta.
Es de lamentar que, a causa de la mentalidad de "repartir mejor la riqueza", lo único que de perdurable va a dejar este Gobierno son las deudas y gente mal acostumbrada a recibir y no a ganarse el pan con su esfuerzo.
No hay obra pero, además, las programadas antes se han arruinado a causa de la inepcia, de contratar lo barato sin asegurarse de la capacidad de los contratados. El desastre de El Chaparral es un caso; el otro es la retirada de ENEL como inversionista (sin duda los italianos fueron unos pesados y no se dieron a querer lo suficiente) para montar en Costa Rica lo que se había proyectado para El Salvador, es otra tragedia.
Para colmo de males, la extinta República Popular Comunista y Bolivariana de La Unión detuvo con su política de "Medio Ambiente", dos proyectos de generación de energía. Por estrafalarios patriotismos, pronto vendrán apagones y racionamientos.
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