OTROS EDITORIALES

Nuevos planes económicos de los autores del descalabro

Es imposible sanear la economía del país sin hacer recortes a fondo en los gastos burocráticos, en el despilfarro, en las plazas inútiles, en los dignos viajes al exterior, en la corrupción

Domingo, 3 de Junio de 2012

Por culpa de la dolarización, viene diciendo el partido oficial, es que el país no tiene su propia (y se insinúa que "apropiada") política económica lo que, a su vez, impide que se detenga el creciente descalabro. El Presidente Funes además de desmentir que se va a desdolarizar, adelantó que pronto se anunciarán medidas económicas para salir de la crisis.

Lo que es válido preguntar es de dónde saldrán los expertos economistas a quienes se va a encargar la tarea de estructurar un plan anticrisis. No serán los que han causado el descalabro que sufre el país, los que ahora van a encontrar las fórmulas para superarlo.

Ni dentro del FMLN ni dentro del gobierno hay profesionales con la experiencia, las ejecutorias y los conocimientos para formular políticas que tengan sentido, que reviertan el curso hacia la insolvencia en que casi, en forma inexorable, nos encaminamos.

El grave problema surge cuando gente que nunca ha trabajado en el mundo real –donde se pagan planillas del propio bolsillo y cuando no se vende no se gana— se pone a pontificar a la gente que tiene que trabajar para comer, sobre cómo debe de trabajar.

El punto de partida sólo puede ser uno: es imposible sanear la economía del país sin hacer recortes a fondo en los gastos burocráticos, en el despilfarro, en las plazas inútiles, en los dignos viajes al exterior, en la corrupción.

Digan cómo seguir gastando,

pero "con desarrollo"

El hecho de que nunca antes Gobierno alguno dispuso de tantos ingresos como el actual, pero donde hay mucho menos obra ejecutada que en cualquiera de los cuatro previos gobiernos de ARENA, incluyendo el último, pone el dedo en la llaga que amenaza con matar el cuerpo social: es la eficiencia, el sensato manejo de los recursos, la inversión en obra útil del Gobierno la clave del crecimiento, no el gasto en consumo suntuario de la burocracia, los repartos de chequecitos o la dotación de uniformes a destiempo a los escolares.

Hay antecedentes a nivel mundial de cómo poner en pie un país arruinado, pero no hay que ir muy lejos para conocer las reglas: reconstruir fue el gran desafío de la derecha política en 1989, que se encontró con la infraestructura destrozada, la generación eléctrica en ruinas, la población desmoralizada y aterrada por la gran mortandad previa, el sistema financiero en bancarrota, la agricultura despedazada, como sigue al día de hoy.

En ese momento el Gobierno no se puso a buscar fórmulas mágicas ni ungüentos milagrosos para echar adelante el país, sino que aplicó las reglas básicas de toda efectiva gestión: recortar gastos, sanear entidades, restablecer la seguridad jurídica, nombrar personas capaces y experimentadas en puestos claves, acabar con la corrupción de los regímenes anteriores.

Meterse a formular nuevas políticas económicas es darle largas al asunto, postergar, "mañana y no hoy", creer que se puede llegar al mejor de los mundos: no dar tregua a la gastadera, seguir manteniendo una enorme e inútil burocracia, repartir chequecitos y unas cuantas casitas pero al mismo tiempo salir del oscuro hoyo en que sus políticas han metido al país.

El desparpajo interno de El Salvador es noticia a nivel regional, pues afecta a nuestros vecinos y al sistema interamericano, que advierten, inclusive, sobre el saqueo de los fondos de retiro y la creciente inseguridad jurídica.

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