OTROS EDITORIALES

Quieren pasar del dólar a dinero de precario valor

La primera consecuencia de salir del dólar es que, en pocos meses y con seguridad antes de un año, los ahorros de la gente y el valor de las remesas serían barridos, lo que empobrecería gravemente a la población

Lunes, 28 de Mayo de 2012

Siempre, aun en los peores momentos de la dictadura martinista, se discutieron asuntos de interés público, con mayor o menor vehemencia de acuerdo con la importancia y repercusiones de lo que se planteaba. No es que ahora las gremiales hayan cobrado una beligerancia que no tenían, sino que las tan desafortunadas políticas y decisiones del gobierno obligan a subir el volumen.

Vamos a tocar un punto específico, el de la dolarización que, según el Ejecutivo, fue aprobada sin plantearlo al país, con sorpresa y nocturnidad, como ha sucedido en las últimas semanas.

Como el muy importante órgano de opinión que somos, participamos en el debate sobre la dolarización y nos opusimos a ella, pero por consideraciones muy distintas de las expuestas por los que ahora están en meneos para desdolarizar y hacerse de una maquinita que imprima todos los billetes que les venga en gana.

En un país donde funcione la institucionalidad y el Orden de Derecho, una política monetaria propia es el instrumento esencial para mejor orientar la economía, la producción y el intercambio, y la política fiscal. El Salvador tuvo, hasta la instauración del primer régimen de izquierda vía el cuartelazo de 1979, una tradición casi única en el mundo de estabilidad cambiaria y sensatez en el manejo de la moneda y las finanzas públicas. Sobre esos antecedentes no parecía prudente tomar la ruta de la dolarización.

Pero esta se hizo a tiempo, pues, a partir de la salida del gobierno de Flores, el mal manejo de la economía, el desvalijamiento de las AFP y los ahorros de los trabajadores, y excesos fiscales --lo que se ha venido recrudeciendo desde que asumió el actual Gobierno-- debe hacernos dar gracias a Dios de mantener el dólar.

Soltar las amarras sería perder la disciplina esencial para evitar un derrumbe de la economía como el acaecido en 1979 en Nicaragua al usurpar el poder los sandinistas.

Sin monedas estables es imposible el cálculo económico

La primera consecuencia de salir del dólar es que, en pocos meses y con seguridad antes de un año, los ahorros de la gente y el valor de las remesas serían barridos, lo que empobrecería gravemente a la población. No debe nadie olvidar que durante la década de la locura, la "Junta Monetaria" asignaba el valor que le venía en gana a los dólares del público.

La segunda, la desconocen quienes nunca han trabajado en el mundo real: la moneda es la referencia esencial del cálculo económico, lo que permite al emprendedor, negociante, asalariado e inclusive a los funcionarios, programar gastos, inversiones, montos de reservas, precios, lo que se pagará por materias primas, etc.

Al pasar del dólar o monedas ancladas en la cordura a los papeles de fantasía, todos yerran o por exceso o por quedarse cortos lo que, a su vez, tiene un costo enorme para un país y su población. La moneda estable juega en la economía el papel que tiene en el cosmos la velocidad de la luz.

Por la naturaleza de lo que es pasar del colón o el euro al dólar o al dracma, nunca se da mayor aviso para evitar corridas bancarias y malsanas especulaciones; la gente trata de poner sus bienes a salvo. No hubo malicia entonces sino sensatez, más conociendo la mentalidad panfletaria y vacía de experiencia y principios de la oposición.

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