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Las buenas leyes son clave para el desarrollo económico
Texas Instruments vino por los incentivos a la inversión y una sana medida de seguridad jurídica; se fue cuando el terrorismo y las depredaciones sindicalistas pusieron en riesgo a la empresa y a sus ejecutivos
anuel Hinds señala, lo que hemos venido diciendo, de lo inútil del reparto a escolares de zapatos y uniformes (la gran pensada del actual Gobierno), dinero que pudo haberse aprovechado mejor en beneficio de las comunidades y de la misma enseñanza. Ese dinero pudo haberse utilizado en establecer centros de aprendizaje de artes y oficios, además de institutos de enseñanza superior, con lo que no sólo se habría formado gente capacitada en muchas disciplinas, sino además se pondría en marcha un movimiento general para aprender y saber hacer.
Por los más diversos caminos se llega a Roma, y no es indispensable primero educar para luego desarrollarse, pues se caería en una irresoluble paradoja: si no hay recursos no se podrá educar para sentar las bases del desarrollo, pero sólo cuando hay desarrollo es que un país dispone de los suficientes medios para capacitar a su población.
Aquí, en El Salvador, tuvimos una extraordinaria y aleccionadora experiencia: dadas las condiciones favorables que hubo para la inversión, la Texas Instruments, una compañía de alta tecnología, fundó una fábrica de componentes electrónicos pese a que no se contaba en el país con profesionales con alguna experiencia en ese campo, pero sí había gente con las ganas de trabajar y enfrentar retos.
La Texas fue creciendo a medida que formaba dentro de la empresa, los cuerpos de técnicos que necesitaba para su expansión. Eso generó grandes oportunidades, motivando a muchos profesionales a buscar, por su cuenta, los conocimientos que les abrieran las puertas de la gran empresa.
Al mismo tiempo que la Texas fue expandiendo sus operaciones, surgieron otras empresas para darle servicio y suministrarle partes para sus ensamblajes. Eso generó un círculo virtuoso; la Texas requería más y mejor personal y aportes de empresas locales; la gente se interesaba, se preparaba y lograba un empleo en la Texas, o se incorporaba al proceso.
Gran sensiblería social y un puerto abandonado
El Salvador, pese a tener un nivel de educación inferior al de Costa Rica, en gran parte por culpa de la agitación magisterial, tuvo una Texas treinta años antes que Intel se estableciera en ese país, relación que no ha sido tan vibrante allá como la que hubo acá.
El principal beneficio de Costa Rica con sus altos niveles de educación, debe anotarse, es que el país no cayó víctima de las revueltas que sacudieron y continúan desquiciando al resto de países centroamericanos, lo que tiene un costo de doscientos mil muertos.
Texas Instruments vino por los incentivos a la inversión y una sana medida de seguridad jurídica; se fue cuando el terrorismo y las depredaciones sindicalistas pusieron en riesgo a la empresa y a sus ejecutivos. Pero en esos relativamente cortos años la Texas formó a miles de técnicos, enseñó a administrar y a producir con eficiencia, comprobó que crecer es posible cuando no hay obstáculos y aunque no haya contingentes de ingenieros y profesionales.
Los "clusters", empresas y actividades que rompen brecha, son un elemento esencial en el desarrollo de los países. Fue la fábrica de acero Cosco, en Corea del Sur, la que generó el deslumbrante progreso de ese país; esa función era la que tocaba al Puerto de La Unión que, por obra de visiones de una gran sensiblería social y por defender "patrimonios de nación", está abandonado, retrato del actual Gobierno.M
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