OTROS EDITORIALES

No son brebajes mágicos lo que necesita la salud

Nadie ve a las augustas figuras a la cabeza recorrer los centros, preguntar, reunirse con los que saben, tratar de recoger previas experiencias. Perdieron la mejor asesoría al barrer con especialistas

Domingo, 25 de Marzo de 2012

¿Cuál es la creatividad, lo que se sale de lo trillado para que los médicos y los centros de salud curen sin medicinas?

En Macbeth, de Shakespeare, se describe lo que entra en el caldero para preparar las pociones mágicas. Dicen tres personajes del drama, como para algunos sucede ahora: "Se mete un gato, luego el cerdo, las entrañas envenenadas, el sapo que durante semanas pasa debajo de piedras, el veneno de serpientes, los dedos de ranas, lana de murciélago…"

Sí, conjuros de Siguanaba, el baile del Cipitío, vuelta y vuelta hasta que el brebaje está listo…

La salud, lo dijeron desde siempre, "no es una mercancía", en lo cual estamos completamente de acuerdo.

Pero tampoco la salud se cuida y se restablece improvisando, "con inventiva", haciendo sopa de piedras, multiplicando antibióticos y fármacos como en el milagro del Evangelio.

La salud no es una mercancía pero se cuida y se restablece con mercancías, desde la compra de medicinas y el pago de salarios al personal sanitario, hasta el buen mantenimiento y ampliación de hospitales, el suministro de electricidad y agua, la compra y equipamiento de ambulancias, la buena distribución y buen manejo de escasos recursos.

No es "mercancía" pero es capacidad administrativa, previsión, el buen uso de instalaciones, un permanente monitoreo sobre lo que sale de los almacenes y los dispensarios, la apropiada asignación entre los miles de centros de atención, evaluaciones de lo que se hace y del desempeño de responsabilidades.

Y eso, por lo que se dice y se descubre en la destartalada gestión ministerial, es lo que falla, el gran faltante, el talón de Aquiles del sistema: que no dan pie con bola, no tienen idea de cómo administrar, se la pasan improvisando, al jalar la cobija de un lado dejan al descubierto otros.

Con esas figuras no habrá alivio para los enfermos

Nadie ve a las augustas figuras a la cabeza recorrer los centros, preguntar, reunirse con los que saben, tratar de recoger previas experiencias. Perdieron la mejor asesoría al barrer con especialistas y profesionales de larga trayectoria, muchos de ellos entrenados en el extranjero, para asignar los puestos a la cherada ideológica.

Que nadie se extrañe del desastre de la salud: si se buscan médicos sin capacidad, las consecuencias no tardan en hacerse sentir.

Se denunció recientemente, lo que es un problema crónico en el sistema estatal de salud, aun en previas y superiores gestiones, que en las bodegas oficiales se encontraban equipos nuevos, en sus cajas, que hacían falta en muchos centros. Obviamente la culpa es la incapacidad para administrar, para cuadrar lo que se tiene, lo que se necesita y lo que se requiere para poner en funcionamiento lo que está dentro de cajas.

Igual sucede con los medicamentos: no hay transparencia en el manejo de pedidos y, recordando anteriores experiencias, igual vienen de productores con trayectoria como del equivalente de chinos fabricantes de camioncitos recolectores de basura.

Pero lo más necesario es reconocer el fracaso de la actual gestión, el doloroso fracaso que tanto dolor y riesgo representa para los pobladores, y hacer un relevo. Eso y no sólo en el campo de la salud sino también que prácticamente a lo largo y ancho de la administración pública, es lo imprescindible, lo que no puede esperar.

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