La "tregua" ante el entorno social del país

La importancia de la "tregua" es el haber sonado un campanazo para provocar un despertar de la conciencia social de toda la sociedad salvadoreña. Debemos cuanto antes cambiar nuestro marco de referencia en nuestro modo de pensar el tema social.

Siempre se ha reconocido que tenemos una gran deuda social. Deuda que se gestó desde hace más de 70 años y la culpa es de todos los salvadoreños. El que hoy tengamos 68,000 pandilleros y 30,000 reos encarcelados y una población de jóvenes, menores de 30 años, de tres millones de habitantes (61% de la población), que no encuentre oportunidades.

El problema social agravado con que en los últimos años se haya incrementado la pobreza en el país. Esto nos confirma que la deuda social está llegando a una situación insostenible por no decir una bomba de tiempo.

Por lo cual la Fundación Humanitaria hace un llamado a toda la sociedad salvadoreña a manifestarse a través de los muchos movimientos sociales existentes en el país, que han venido trabajando por años arduamente con responsabilidad social, pero que no han recibido el apoyo de un Estado bien estructurado y coordinado para provocar la sinergia adecuada. Hoy es el momento de estructurar una política social nacional e Integral.

El actual gobierno que tiene mucho sentido social puede ser el instrumento oportuno para que el futuro gobierno situé el tema social en el lugar prioritario necesario. Ya no es válido una política social de "pequeños programitas". Nosotros sugerimos la creación de un Ministerio o Vice-Ministerio de "Bienestar Social", donde todos los programas, algunos ya institucionalizados como el FIS, Red Solidaria, Indive, El Pati, Ciudad Mujer, etc., así como nuevos programas de inserción y rehabilitación de pandilleros, debidamente institucionalizados, luego de ser analizados bajo criterios de costo-benéfico con total transparencia, portando respectivos presupuestos aprobados por la Asamblea Legislativa.

Únicamente de esta forma podremos disponer de una política social nacional y así brindarle la prioridad necesaria para solventar esta deuda social. Somos una sociedad cristiana y como tal nuestro credo debe estar cerca de la doctrina social de las Iglesias en cuanto ser solidarios y subsidiarios.

La base de nuestra fe cristiana, es amar al prójimo y buscar el bien común. Sino adoptamos esta mentalidad la situación de violencia continuará y será incontenible. Apropiémonos del proceso de paz que se ha iniciado.

*Colaborador de El Diario de Hoy.

Utilizamos cookies propias y de terceros para optimizar el rendimiento, mejorar la experiencia de navegación y ofrecer contenidos y publicidad de interés. Al continuar con la navegación entendemos que acepta el uso de cookies. Más información.