El FMLN en el poder

Un gran amigo, cuya temprana muerte privó al país de una de las mentes más lúcidas que he conocido, me solía decir que la misión histórica de la izquierda no debería de ser tomar el poder sino mantenerlo sitiado hasta el fin de los tiempos. Pero claro, mi amigo, un hombre de izquierda, era ante todo un idealista que veía con divertido desdén los oropeles del poder.

La reflexión la hacía mi amigo a propósito de lo mucho que habían cambiado los comandantes sandinistas tras algunos años de gobernar de manera absolutista, tras derrocar a Somoza en julio de 1979. Aquellos muchachos que a punta de poesía y balazos habían protagonizado una de las epopeyas revolucionarias más admiradas en el mundo, se habían convertido, en prepotentes funcionarios de Gobierno.

A uno de los nueve máximos comandantes de la revolución, le gustaba incluso que los colores de los carros que formaban su escolta, combinaran bien con el de la camioneta en la que se desplazaba, con ostentación, por las calles de la empobrecida y oscura Managua de los años Ochenta. Poco tiempo después de perder el poder, tras las elecciones de 1990, Tomás Borge, en un arranque de sinceridad dijo: "perdimos entre otras cosas, porque nos creímos faraones intocables".

La historia del poder político y sus protagonistas está llena de episodios que confirman una y otra vez la célebre frase de el historiador Lord Acton: "Power tends to corrupt, and absolute power corrupts absolutely". Transcribo la frase original porque la mayor parte de traducciones eliminan la palabra "tends", tiende, la que le da un sentido más completo y exacto. No siempre se corrompe el que llega al poder político. Hay algunos casos que no, pocos, pero hay. El presidente de Uruguay, por ejemplo, parece ser uno de esos.

El FMLN no. Estoy seguro que muchos, aunque no votaron por ese partido en 2009 porque no comparten su ideología, albergaron la esperanza de que podía ser al menos un Gobierno que no cometería los mismos errores que cometió ARENA, sobre todo en el último Gobierno y que los mismos dirigentes areneros han aceptado.

Hay que decir que los aciertos, sólo un fanático o un tonto de capirote los niega, hicieron que ARENA ganara cuatro elecciones presidenciales consecutivas, y sus desaciertos, también sólo un tonto los negaría, fueran la causa de que perdiera varias elecciones de alcaldes y diputados y una elección presidencial. La mayoría del electorado tuvo grandes expectativas, exageradas diría yo. Pero casi siempre es así cuando hay un profundo y genuino deseo de cambio. Sobre todo cuando el protagonista político del cambio es un partido con el aurea de revolucionario.

Y el FMLN llegó al poder (pero con un candidato externo dirán algunos). Lo que sea pero llegó al poder. Y no sólo al del Ejecutivo. Cuadros del FMLN son los presidentes de la Asamblea Legislativa, la Corte Suprema de Justicia, el Tribunal Supremo Electoral, el Parlamento Centroamericano y además, la cúpula del partido es la propietaria del poderosísimo consorcio empresarial ALBA, que de finalidad social, no tiene nada. Seamos sinceros.

Ni siquiera el PCN de los militares tuvo el poder que hoy ostenta el FMLN. Pero ya con ese inmenso poder, el FMLN curiosamente lejos de cumplir con las enormes expectativas que generó en centenares de miles, se mimetizó con las peores características de sus adversarios políticos. Pareciera que el cambio se redujo a una especie de continuidad con el último Gobierno de ARENA, que no pocos han dicho que fue en realidad el primero de GANA.

No en balde el FMLN adoptó a este partido. EL FMLN en el poder no ha hecho ninguna diferencia positiva, ni siquiera en aspectos formales como las caravanas, las guayaberas y la prepotencia. Pero sus dirigentes, como en el relato del emperador, caminan tan campantes y arrogantes con las desgracias al aire. A la vista de todos.

*Columnista de El Diario de Hoy.

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