La política de las encuestas y el liderazgo

La última encuesta del Instituto Universitario de Opinión Pública de la UCA, muestra que si las elecciones fueran en este momento sus resultados serían muy cerrados. Norman Quijano de ARENA ganaría el 33.5 por ciento de los votos, Salvador Sánchez Cerén el 30.3 por ciento y Tony Saca 24.1 por ciento. Los resultados se parecen mucho a los de la encuesta de Data Research que circuló hace unas semanas, en la que Norman Quijano recibiría 31.5 por ciento, y Salvador Sánchez Cerén y Tony Saca 27 por ciento cada uno. Tomando en cuenta que las encuestas están sujetas a considerables márgenes de error, que las elecciones serán hasta dentro de 15 meses, que uno de los candidatos no ha lanzado su candidatura oficialmente, y que otro ha perdido decenas de puntos desde que se convirtió en candidato, estas cifras indican prácticamente un triple empate.

Esta situación es muy diferente de la que existía hace unos cuantos meses, cuando ARENA daba por descontado que nada podría apartarlo de la victoria y decidió escoger a su candidato basada en los resultados de las encuestas de esos días, que predecían que él iba a arrasar en las elecciones con ventajas en el orden de las docenas de puntos. Esta ilusión ya está perdida en el pasado.

Hay mucha gente que cree que en política los errores nunca deben ser reconocidos. Hay otros que piensan que ni siquiera hay que analizar los hechos pasados porque creen que reconocer que ha habido errores es equivalente a cometer una traición. Ojalá que ARENA no tome esta posición porque si lo hace no podrá aprender de sus errores y corregir el rumbo que la ha llevado a perder esta ventaja tan grande.

ARENA tiene que actuar rápidamente porque si bien es cierto que ahora la situación es bastante fluida, y se puede recuperar lo perdido, conforme va pasando el tiempo la gente va afirmando sus decisiones y ya es muy difícil cambiarlas. La rápida caída del candidato Norman Quijano en las encuestas ya ha tenido consecuencias. Es lo que ha abierto a Tony Saca la oportunidad de correr como un candidato con posibilidades de ganar o de darle la victoria al FMLN quitándole votos cruciales a ARENA.

Mientras más desorientado se vea Quijano, mientras más pierda puntaje en las encuestas, la gente que podría votar por él puede tomar una de dos decisiones que van en contra de ARENA: una es no votar; la otra es votar por Tony Saca. Una vez que esas decisiones han sido tomadas, la suerte estará echada. Por eso, para ARENA es esencial detener rápidamente la caída de las intenciones de voto por Norman Quijano. Para eso tiene que revisar la estrategia que hasta ahora ha seguido, y ver la realidad como es.

Hay muchas cosas que deben revisarse en este proceso. La primera es reconocer lo mucho que ha cambiado el electorado desde los primeros años de la postguerra. Los electores que están decidiendo las elecciones son menos ideológicos, más urbanos y más sofisticados que los que las decidían hace 20 ó 25 años, cuando los nuevos electores no habían ni nacido. Ellos quieren entender cómo los candidatos piensan resolver los problemas del país, y quieren saberlo no viendo enormes libros que nadie lee sino en cortos documentos que cualquiera pueda leer. Ellos quieren ver la gente que trabajaría con los candidatos y, aunque no rechazan la experiencia de los viejos, también quieren ver la energía de la juventud. ARENA debe abrirse a los jóvenes honestamente y dejar de usar la trillada excusa de que los jóvenes no quieren participar.

Crucialmente, ARENA tiene que dejar de orientarse por las encuestas, que son tan volátiles, y concentrarse en dar liderato al país, forjando así los resultados de las encuestas con sus propias ideas. La fuerza y las ideas para dar ese liderato sólo podrá obtenerla de los jóvenes.

*Máster en Economía,

Northwestern University.

Columnista de El Diario de Hoy.