El primer año del Asocio para el Crecimiento

Un año completo ha pasado desde que el Gobierno de mi país firmó el acuerdo del Asocio para el Crecimiento (APC) con el Gobierno de El Salvador. Como participante de primera línea en este proceso, me complace y me enorgullece ver todo lo que se ha logrado. Pero al mismo tiempo estoy consciente de que muchas personas se mantienen escépticas ante una estrategia que promete cambios tan ambiciosos.

El hecho es que, de forma silenciosa pero fundamental, el Asocio ha cambiado la manera en que El Salvador y los Estados Unidos trabajamos juntos. Establecer planes y estrategias no es nada nuevo. Tampoco no es la firme y duradera alianza que une a los gobiernos y el pueblo de El Salvador y Estados Unidos.

Lo que sí es nuevo es que ambos países hemos acordado optimizar los esfuerzos y recursos a través de múltiples instituciones de Gobierno y de todos los sectores de la sociedad. El Plan de Acción Conjunto, APC, es un compromiso mutuo de tomar acciones concretas para abordar las restricciones al desarrollo humano y prosperidad.

APC no es ningún ejercicio académico. Es un mapa para el desarrollo.

Entonces, ¿qué tan lejos hemos llegado en nuestro mapa? Esta semana, una delegación de los Estados Unidos, junto a representantes del Gobierno de El Salvador, llevará a cabo la primera revisión anual de esta estrategia de cinco años.

Estamos trabajando con el sector privado para proveer capacitación y empleos para cientos de jóvenes: 1,763 sólo en este año, y hay más en camino. Estamos colaborando para fortalecer el sector aeronáutico, invertir en energía limpia y ayudar a las medianas y pequeñas empresas obtener acceso a los mercados globales. Estamos ayudando a profesionalizar a la Policía, a fortalecer el sistema judicial y a proveer tratamiento médico, terapia y asistencia legal a las víctimas del crimen.

Dentro de nuestros logros, un nuevo modelo de delegación policial, que enfatiza la policía comunitaria, produjo una reducción del 40 por ciento de los crímenes violentos en Lourdes, Colón. Actualmente, estamos exportando este modelo a Santa Ana y a otros municipios. Los Concejos de Prevención de la Violencia están coordinando a las municipalidades, a la sociedad civil y al sector privado para identificar las prioridades de cada comunidad para mejorar la seguridad y proteger a los jóvenes en situación de riesgo.

Como Embajadora, he conocido a muchos jóvenes salvadoreños. Nada es más importante para el futuro de este país que invertir en la educación y en las oportunidades económicas para la nueva generación, y proveerles un espacio seguro en el cual desarrollar su potencial.

Sabemos bien que hay un largo camino que recorrer, pero los Estados Unidos permanecen firmes en nuestro apoyo. Quiero expresar my profundo respeto, y agradecimiento, por la invaluable cooperación de muchos de nuestros socios: empresas privadas, sociedad civil, academia, entre otros. Cada uno de ustedes está haciendo su parte en este proceso. Creo firmemente que el Asocio para el Crecimiento nos ofrece una oportunidad para colaborar como nunca antes.

Es imprescindible que todos los sectores de la sociedad salvadoreña unan sus esfuerzos, pues sólo así alcanzaremos nuestras metas compartidas y transformaremos a El Salvador en el país que realmente puede ser.

*Embajadora de Estados Unidos.

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