Quiero hacer una aclaración sobre lo que escribí el anterior lunes sobre el aborto. Mi intención no era, ni es, política. Pero ya que así se ha visto por varios de los que lo leyeron, hoy omitiré señalar a personas y me limitaré a comentar algunos de los argumentos que se dan a favor del aborto. Hay un principio de lógica y de moral universal que dice: no hagas a los demás, lo que no te gustaría que los demás hicieran contigo. De él se siguen todas las normas éticas fundamentales: no mentir, no robar, no matar, etc. Por eso escribí que el aborto provocado es un tema que no necesita discusión para formarse una opinión acertada, porque es un asunto perfectamente claro y definido.
El aborto siempre es matar a seres humanos inocentes de toda culpa y absolutamente indefensos. Por lo tanto es un crimen sumamente cobarde y en especial repugnante, ya que los principales culpables en él son precisamente los que deberían ser los mayores defensores de esa vida humana: su mamá y --en el aborto legal-- un médico, cuya dignidad profesional se pierde cuando no procura siempre la salud y la vida de sus pacientes.
Se han inventado muchas razones en defensa del aborto. Es fácil comprobar que son falsas. Pero a muchos, los fuertes intereses --personales, políticos, económicos, etc.-- les ciega la conciencia moral --que todos hemos recibido con la naturaleza humana-- y les parece aceptable este genocidio silencioso y globalizado, que invade y corrompe nuestra cultura. Trataré hoy de algunas de esas falsas razones:
1.-El aborto provocado legal. Entraña mayor maldad que el clandestino, pues añade, al crimen, el ser una enorme injusticia, una violencia social legalizada, una corrupción del espíritu de toda ley que siempre debe favorecer un bien o prohibir un mal, pero no amparar, estimular y defender el crimen.
2.-El aborto"terapéutico". La palabra "terapéutico" significa algo que cura una enfermedad. Un embarazo no es una enfermedad, sino uno de los mayores prodigios de la naturaleza, donde un pequeño ser humano está auto-desarrollando su organismo y "su cápsula espacial" en la que deberá flotar hasta poco antes de salir al exterior. Matar a un ser humano, por lo tanto, nunca es una terapia, pero en el aborto tampoco lo es para la madre abortista, porque ese crimen le daña su conciencia, lo que mandará después, a muchas de ellas, a la consulta de un psiquiatra padeciendo "el síndrome post-aborto".
3.-Cuando corre peligro la vida de la madre. Decir que un aborto sí es terapéutico "cuando corre peligro la vida de la madre" es otra falsedad. En los mejores y más modernos libros de la especialidad, no existe el "aborto terapéutico". La razón es simple: cuando un embarazo puede suponer peligro para la madre es sólo cuando el feto está en el último trimestre de gestación. Y entonces, es menos peligroso para la madre efectuarle una cesárea, extraer vivo al feto y llevarlo a una incubadora, que practicarle un aborto, cortando y aplastando la cabeza del feto y extraerlo después todo, en pedazos, por vía vaginal.
4.-Ser partidario del aborto porque se es amigo de la libertad. Ser amigo de la libertad es una gran cosa. Pero la libertad supone derechos y exige deberes. Se tiene derecho al uso de la libertad siempre que con ella consigamos un bien. Pero no tenemos derecho a una libertad cuyo resultado sea un mal. No tenemos derecho a matar al vecino, aunque nos sea antipático o aunque nos cause molestias. Mucho menos tiene derecho una mamá a matar a cualquiera de sus hijos.
5.-"Los derechos reproductivos de la mujer". Eso es un estereotipo y un eufemismo inventado por la internacional de la muerte, difundido con recursos millonarios por la ONU y lo que en realidad esconde es un modo de frenar la natalidad mundial, especialmente en los países subdesarrollados, incluyendo el aborto legal como "anticonceptivo". Es irónico que los que pretenden ser de izquierdas y progresistas, apoyen eso. Tienen la obligación de conocer "el informe Kissinger". Ahí, y en libros como "La guerra contra la población", de la economista Jacqueline Kasun, se comprueba que esa campaña anti-natalidad es uno de los medios más eficaces para mantener la hegemonía política y económica de los EE.UU. sobre los países subdesarrollados.
Hay más falsas razones sobre el aborto. Tal vez siga en otra ocasión, si insisten en publicar declaraciones a favor de él, con ánimo de confundir a la opinión pública. El aborto es un crimen. Eso está muy claro. Criminales son también los que lo apoyan o lo legalizan. Por ejemplo, consideramos criminal a Hitler no porque hubiera matado directamente a alguien, sino por las leyes de exterminio que promulgó y también son culpables, en diferente proporción, los que fueron nazis o los que los apoyaron. La dignidad de todo aquél que es partidario del aborto queda, pues, de algún modo, manchada con la sangre de esos pequeños inocentes asesinados.
*Dr. en Medicina y columnista de El Diario de Hoy. lfcuervo@telemovil.net