Fraude electoral o justificación para la violencia

Oxford, Inglaterra. En Gran Bretaña no existe carné de identidad y cuando alguien se presenta a votar, se identifica por su nombre, lo tachan de la lista de electores y vota. En muchos países europeos se puede votar por correo y los partidos reciben previamente los votos de sus militantes y en general los sistemas electorales no tienen mecanismos de seguridad, no hay observadores internacionales y sería relativamente fácil para cualquiera falsear identidades, papeletas y resultados electorales.

Es muy difícil que la gente haga fraude, los sistemas de votación se basan en la confianza y en un nivel de civilidad y ciudadanía muy superior al que tienen países como El Salvador o México, por ejemplo. Por el contrario, los sistemas electorales latinoamericanos están basados en la desconfianza y se han construido bajo el supuesto de que los partidos y los ciudadanos son potencialmente tramposos. Sin duda Europa nos supera en muchas cosas, pero no en la seguridad de nuestros sistemas electorales, porque la regla cultural aceptada por nuestras sociedades es que "voto descuidado no tiene dueño".

El FMLN amenaza con 60 mil

militantes listos

El FMLN y su candidato han venido hablando del peligro de un fraude electoral en El Salvador, basados en la siguiente lógica conspirativa: "Puede haber fraude, porque en el pasado, cuando la derecha ha estado a punto de perder las elecciones, ha habido fraude". Es decir que el supuesto no tiene nada qué ver con el sistema electoral, sino con la biografía del país. Algo similar ocurrió en las últimas elecciones presidenciales de México y la experiencia de la izquierda mexicana de "inventarse un fraude" está siendo utilizada por el Frente hasta con una película sobre el tema, tanto así, que el FMLN dice tener 60,000 militantes listos para reaccionar en caso de fraude.

Las encuestas le dan ventaja al Frente, pero éstas no son la elección y siempre existe la posibilidad de que un sector del electorado cambie a última hora su opción o que esté ocultando su preferencia en las encuestas. Pero el Frente está estableciendo que "si el resultado no le favorece es porque se habría hecho fraude". En México el "falso fraude" pretendió justificar acciones de protesta y resistencia que fracasaron. El riesgo es que el FMLN es más extremista y radical que la izquierda mexicana y El Salvador es más violento que México.

Quienes vengan al país a observar nuestras elecciones deben poner atención en nuestro sistema electoral y no en nuestra biografía. Nuestro sistema es posiblemente uno de los más seguros del continente. Se construyó a partir de dos acuerdos políticos históricos, el Pacto de Apaneca entre todos los partidos en 1981 y el acuerdo de paz que puso fin a la guerra civil en 1992. El primer pacto pretendía volver transparentes las elecciones para deslegitimar la lucha guerrillera y el segundo fue para pacificar el país y garantizarle al FMLN su participación política.

El actual registro electoral, el Documento Único de Identidad (DUI), la existencia, composición y estructura del Tribunal Supremo Electoral (TSE), fueron propuestas que realizamos y conquistamos los guerrilleros. El sistema electoral salvadoreño tiene 26 años de existencia, ha realizado 22 elecciones. La primera fue para constituir una Asamblea Constituyente y las restantes han sido cinco presidenciales, ocho municipales y ocho parlamentarias.

En esas elecciones han participado 26 partidos políticos. Los partidos PDC y ARENA han ganado elecciones presidenciales, y gobernado el país. La primera alternancia de nuestra historia ocurrió cuando Napoleón Duarte del PDC le entregó a Alfredo Cristiani de ARENA. En distintos momentos el PDC, ARENA y el FMLN han obtenido fracciones legislativas mayoritarias y estos tres partidos han gobernado la capital. Tenemos un sistema electoral probado, en el cual no ha habido fraudes, los últimos ocurrieron hace más de 30 años (1972 y 1977) y por ello tuvimos una guerra.

Un sistema electoral confiable

y seguro

Nuestro sistema electoral es de composición triple, institucional, ciudadano y partidista. La Corte Suprema de Justicia designa dos magistrados y los tres partidos mayoritarios colocan tres. El TSE tiene una estructura de 500 funcionarios y empleados permanentes, de éstos, el FMLN y ARENA tienen dos terceras partes (166 cada uno) y el resto la tienen los partidos minoritarios. Para cada elección se contratan unos 2,000 empleos adicionales, los cuales terminan indirectamente distribuidos entre los partidos.

Los cargos en las Juntas Receptoras de Votos son escogidos por sorteo. La Fuerza Armada y la policía no tienen ninguna relación con el sistema electoral, salvo la de dar seguridad. Las papeletas de votación son numeradas e impresas con mecanismos de seguridad; los votantes son marcados con tinta indeleble, cada partido tiene vigilantes en cada urna, éstos tienen copia del registro electoral y en ese registro está la fotografía de cada votante. Al finalizar la elección los partidos conservan copia del acta del resultado y puede comparar el conteo oficial con su propio conteo.

Nuestro sistema electoral está hecho como la seguridad de un casino de mafiosos, en donde unos vigilan a otros y todos se vigilan entre sí. Lo que sí suele ocurrir es que los partidos mayoritarios les anulan votos a los partidos pequeños, que no tienen vigilantes en las urnas. Quien quiere realizar un fraude tiene que ponerse de acuerdo con tantas personas de tal diversidad de orígenes, que al final resulta imposible. Igualmente el registro está hecho para evitar la duplicidad del voto porque se basa en la huella, la foto y las actas de nacimiento.

El FMLN dispone de un poder

de intimidación

El registro tiene responsabilidad compartida entre la empresa que técnicamente emite el DUI y las alcaldías que emiten las actas de nacimiento y las municipalidades están en manos de los partidos. El registro está hecho también para evitar el fraude, porque intentarlo supone conspirar con demasiadas personas y dentro de varias instituciones. Por ejemplo, la idea de utilizar miles de extranjeros es ridículamente compleja, porque hay que escogerlos, moverlos, darles partidas de nacimiento, registrarlos, entregarles el DUI, para que luego voten y pasen por salvadoreños sin que nadie se entere.

Nuestras elecciones tienen un sinfín de defectos y fallas, por ejemplo el FMLN ha realizado la campaña electoral más larga de la historia, casi cuatro veces el tiempo permitido por la ley y esto, que es ilegal, le ha dado ventaja. Sin embargo, si ganase no se podría cuestionar el resultado, porque esto es tolerado por todos, como tampoco se podría cuestionar un resultado por el hecho de que los medios le den ventaja a ARENA.

En definitiva, el peligro real no es de fraude, sino de de violencia justificada en un "falso fraude". Si el resultado electoral resulta reñido, lo sensato es usar instituciones, leyes y abogados y no calles, pedradas y pandilleros. En la última elección municipal el FMLN asaltó violentamente el Centro Nacional de Cómputo. Ahora que dice tener "60,000 activistas listos", dispone de un poder de intimidación y amenaza de violencia, como el que recientemente usó Ortega en Nicaragua.

El candidato del FMLN reconoció que él no controla la violencia de sus activistas y otro dirigente reconoció que el Frente ha reclutado pandilleros como activistas. Quizás esto explica por qué el FMLN rechazó armar una amplia coalición de izquierda, dado que sus planes eran armar una coalición, pero con la Mara Salvatrucha. Por mucho que el candidato hable de moderación, la verdad es que luce como un mal jinete montado en una bestia salvaje.

*Columnista de El Diario de Hoy.