Decenas de personalidades de la pintura, la música, las letras, la política y la diplomacia salvadoreña descansan en monumentales mausoleos, o tumbas más sencillas que persisten, en muchos casos, pese al descuido y la intemperie.
El cementerio puede ser visitado en horas hábiles, después de sortear algunos obstáculos como buses agresivos y ventas desordenadas del Mercado Central, ubicado en corazón del centro de San Salvador. Hay dos accesos: el portón principal y el lateral, donde siempre hay vigilancia por parte del Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM) y estacionamiento.
Los recorridos pueden iniciar en cualquiera de los senderos y utilizar la escultura de "La loba", que evoca la fundación de Roma, ubicada en la cúspide del mausoleo de la Comunidad Italiana, como punto de referencia.
La fundación
Desde hace seis años existen esfuerzos académicos por darle a los cuadrantes de Los Ilustres la atención y el cuido que merece. Estos han sido encabezados por el Departamento de Arquitectura de la Universidad Albert Einsten; varias tesis de graduación se han enfocado en el registro del patrimonio arquitectónico, artístico e histórico de este segmento del campo santo.
Es necesario acceder a este lugar sin los prejuicios y los temores que inculca la tradición sobre el tema de la muerte. Lejos de ello, Los Ilustres constituye un paseo muy interesante, en el que los visitantes podrán maravillarse con la contemplación de angelicales esculturas -algunas mutiladas por saqueadores- y exquisitas capillas de una gran diversidad de estilos arquitectónicos y, en el camino, podrán aprender más acerca de lo que sucedió en el país en los dos siglos anteriores.
De acuerdo con el historiador Carlos Cañas Dinarte, este sector fue fundado en la segunda mitad del siglo XIX, con la sepultura a las cenizas del general hondureño Francisco Morazán, fusilado en Costa Rica en 1858.
Hasta 1830, los camposantos estuvieron bajo la custodia de las diferentes órdenes religiosas, situación que terminó cuando éstas fueron expulsadas por Morazán. El cementerio fue constituido entonces como el primero en el orden de la formalidad, laico y estatal.
El investigador indicó que la segmentación dio origen a Los Ilustres y a la finca La Bermeja, donde fueron creadas fosas comunes para cientos de víctimas de las pestes de cólera, viruela y tifus, ocurridas en la segunda mitad del siglo XIX. También destacó que dos hechos fundamentales ocurrieron entre los muros del camposanto: el fusilamiento del capitán general Gerardo Barrios y de Agustín Farabundo Martí, protagonista del levantamiento indígena y campesino de 1932.
Pese a la riqueza histórica del sitio, la burocracia no ha permitido que goce de protección legal.
Los personajes
Entre los bustos más estilizados figuran los del general Eusebio Bracamonte y el escritor José María Peralta Lagos.
Algunos mausoleos interesantes pertenecen los de Morazán, el capitán general Gerardo Barrios -presidente de la República, artífice de la introducción del cultivo del café y la secularización del Estado-; las familias De Sola -judía oriunda de Curacao- y Meardi -italiana-; Walter Thilo Deininger (1891-1968) y Benjamín Bloom (1873-1951), filántropos que heredaron sus fortunas y propiedades al Estado.
Destacan además las tumbas de Refugio Sifontes, reconocida educadora fallecida en julio de 1945 y el mausoleo con forma de domo astronómico que honra la memoria del doctor Tomás García Palomo, dueño de una de las primeras farmacias del siglo XIX.
Más sencillas son las tumba del ex presidente de la República, Fidel Sánchez Hernández, fallecido el 28 de febrero de 2003, el primer salvadoreño que dirigió la Orquesta Sinfónica, Alejandro Muñoz Ciudad Real (1902-1991) y el pionero de la aviación Enrico Massi (Nápoles, 1897-1923), Román Mayorga Rivas (1862-1925), autor de "La guirnalda", el presidente de la República Manuel Enrique Araujo y el autor de "Fábulas", León Sigüenza , quién murió en mayo de 1942.
También yacen algunos de los políticos que jugaron papeles determinantes en nuestra historia reciente. Tal es el caso del mayor Roberto d'Aubuisson, cuya tumba es presidida por un busto de bronce; el secretario de la Presidencia, Antonio Rodríguez Porth, asesinado durante la guerra y el dirigente histórico de la izquierda, Schafik Hándal.
Algunas leyendas
Además de la realidad y la historia, el cementerio Los Ilustres permite acercarnos a leyendas urbanas. Así tenemos el caso de la famosa "novia", una joven que se supone "pena" en el camposanto ya que pereció el mismo día de su boda.
O el del enigmático Justo Armas, emparentado con la casa imperial austrohúngara que sirvió los banquetes de las clases altas de finales del siglo XIX y principios del XX, como consta en documentos históricos. Su misterio fue sepultado con él, en la tumba de la familia Bosque-Arbizú.