Se enojó mucho (la ira es otra de sus características) cuando en una entrevista le pidieron reacción a una afirmación que yo hiciera en ese mismo programa. Dijo que no tenía por qué responderme. Sin embargo gastó muchos minutos hablando sobre el asunto. Yo dije que él ya dio todo lo que tenía que dar. La encuesta publicada por este periódico el pasado martes lo confirma.
De acuerdo con la consulta Funes tiene una ventaja de 7 puntos sobre Rodrigo Ávila. Pero el comando de campaña del FMLN en vez de mostrar euforia debería más bien estar preocupado. Las encuestas, y esto deben entenderlo Funes y sus asesores, no son el resultado de unas elecciones, son, como dicen los expertos, fotografías de un momento determinado.
La consulta se hizo a casi cinco meses del lanzamiento de la fórmula presidencial del FMLN en medio de un costosísimo evento en el que ese partido, más que capacidad de convocatoria, mostró capacidad organizativa y logística. A más de cinco meses en los que el candidato ha recorrido todo el país. A más de dos años de un nutrido y vulgarísimo ataque contra todo aquel que piense distinto desde los centenares de blogs del FMLN.
En un momento en que la crisis económica mundial ha disparado, como nunca, los precios del combustible y los alimentos. Cuando el candidato de ARENA, electo tras un agotador proceso interno, apenas ha sacado unos cuantos anuncios al aire, pronunciado dos discursos y no ha visitado ni un tan solo barrio o municipio.
A esto hay que sumarle los cuatro años de gobierno del presidente Saca y las casi dos décadas de gobiernos areneros. En este escenario Mauricio Funes aventaja a Rodrigo Ávila sólo por ¡siete puntos! Una ventaja pequeña si consideramos que para Funes la campaña comenzó hace cinco meses y que para Rodrigo Ávila, ni siquiera ha comenzado. Esa es la verdad.
Con esto no quiero decir que ARENA la tiene fácil. Para nada. Esta será, creo, la más dura batalla política para el partido en el gobierno dadas las circunstancias. Lo que quiero decir es que Funes, repito, ya dio lo que tenía que dar. ¿Y qué más puede hacer después de lo que hemos visto? Muy poco, creo yo. Nada es tan variable como las conductas y preferencias humanas.
Recuerdo que tras las elecciones para alcaldes y diputados de 2003, ARENA tocó fondo. Las encuestas colocaban a este partido muy abajo del FMLN. Y como se acercaban las elecciones presidenciales, muchos dirigentes del FMLN, al igual que ahora, se pusieron eufóricos y hasta comenzaron a formar gabinete. La historia final es conocida. Ganó Tony Saca por un amplio margen. Falta casi un año para que las elecciones se realicen. No se deben confundir encuestas con predicciones.
La inteligencia emocional de Mauricio Funes, me tuviera en verdad sin cuidado si no pretendiera convertirse en presidente de mi país al que tanto amo. De verdad me preocupa que alguien que no tolera para nada el disenso, que no argumenta sino que descalifica, que escondió bajo un disfraz de entrevistador su militancia política, que desprecia al igual que Hugo Chávez, a los medios de comunicación, esté sirviendo de fachada de moderación a un movimiento marxista radical, el cual conozco hasta la médula. ¿O no?
Con sinceridad creo que tanta lucha, tanto dolor, tanto sacrificio de tanto salvadoreño no fue para llevar al poder, aunque sea como fachada, a una persona que, como dijo un respetado analista, llegó tardísimo al reparto de inteligencia emocional. Sería un desastre porque gobernar, sobre todo en medio de semejante crisis mundial, es tomar decisiones. Imaginemos, por un momento, a alguien que no sabe controlar sus emociones en esa posición. Pensémoslo.
*Columnista de El Diario de Hoy. marvingaleas@cinco.com.sv