"Flotarán las piedras, se hundirán los corchos pero no aprenderá nunca a hacer análisis económicos", reza un comentario escrito a mano por un analista de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (AID, por sus siglas en inglés) al margen de un informe del Ministerio de Planificación que les había presentado el gobierno de José Napoleón Duarte en 1987.
El apunte es un comentario sobre la capacidad técnica de Segovia, después de presentar un proyecto tan inepto en su diseño que El Salvador casi pierde 250 millones de dólares en asistencia económica.
Desde esa fecha hasta su incorporación al FMLN como principal asesor del candidato a la presidencia, Mauricio Funes, donde se le considera un "gurú", han transcurrido más de 20 años, pero las evaluaciones que cuestionan la competencia de Segovia como diseñador de políticas económicas son tan consistentes a lo largo de toda su trayectoria profesional que evidencian un patrón de comportamiento y errores.
Por ejemplo, el "Análisis del Programa Económico para 1987", realizado por AID en marzo 19 de 1987, señala que los números no cuadran en el diseño de la política crediticia y que por lo tanto conducían a conclusiones equivocadas: "Las metas de expansión del crédito citadas en el texto no son consistentes con las de los cuadros anexos en el apéndice estadístico", se subraya.
Este error, elemental, habría pasado desapercibido de no ser porque ocurrió con frecuencia en los análisis preparados por Segovia.
En 2004, al presentar el informe sobre "El gasto público en Guatemala", redactado por Segovia cuando trabajó como asesor de la AID, el evaluador del informe contratado por la Comisión Técnica del Pacto Fiscal de Guatemala, Jorge E. Lavarreda, descubrió el mismo tipo de errores básicos.
Lavarreda, un analista del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales de Guatemala (CIEN), notó serias inconsistencias entre los argumentos y los cálculos económicos que utilizó Segovia para analizar la evolución del gasto público en Guatemala, dando como resultado conclusiones equivocadas. "Por lo tanto", escribió Lavarreda, "se recomienda revisar y corregir todos los análisis de esta sección del informe".
La carta técnicaCuando Segovia asumió la asesoría económica para la campaña electoral de Mauricio Funes, aseveró en una entrevista que le concedió al Diario Colatino el 18 de diciembre de 2007, que su papel era "hacer creíble la propuesta de Funes y del FMLN".
Esa declaración implica una crítica a la viabilidad de los proyectos económicos tradicionalmente propuestos por el FMLN.
"El problema es que en los sectores de oposición hay temas que se han puesto como principio de fe y cuando uno los pone así hay problemas técnicos", razonó Segovia.
Como hombre de confianza de Funes, como economista con más de 20 años de carrera, y por su vinculación con programas de inversión social, Segovia parece llenar mejor que nadie el perfil de asesor económico de Funes: él es la carta "técnica" que le daría credibilidad a los proyectos económicos.
Pero una vez que Segovia dio a conocer el Plan Anticrisis del FMLN y otros proyectos de su diseño, los analistas económicos descubrieron algo completamente inesperado.
"Alex Segovia demuestra que Mauricio Funes y el FMLN no tienen plan. No tienen ideas. No tienen nada qué enseñar al público, excepto cosas que no quisieran que el pueblo sepa", opinó el economista y ex ministro de Hacienda Manuel Enrique Hinds.
"Tiene que abrir sus cartas", dijo el asesor económico de ARENA, Rafael Lemus, que no sólo critica la ausencia de un plan, sino la incongruencia entre fines y medios en las propuestas de Segovia.
"En lugar de ofrecer un plan, Segovia parte de un consenso a futuro, de un pacto fiscal donde lo mete todo", indicó Lemus.
"La propuesta de Mauricio es armar una política de Estado", dijo Segovia para explicar por qué no tiene un plan, en un entrevista con El Faro el pasado 25 de febrero. "La crisis no la puede resolver sólo un gobierno, se necesita un gobierno de unidad nacional".
Las recientes críticas de Hinds y de Lemus sobre esta propuesta para solucionar la crisis pero para la cual no hay un plan concreto son un eco de los cuestionamientos de 1987. En su evaluación, AID concluyó que el programa elaborado por Segovia reflejaba que el Gobierno de El Salvador "aún no pone los pies sobre la tierra y las propuestas de política económica son pocas, mediocres y distan mucho de enfrentar la crisis económica que vive el país".
AID le advirtió a Segovia que sus errores conceptuales y su incapacidad para distinguir entre una meta y una medida hacían que "el diseño de las políticas fiscales... esté mal construido".
Y le explicó, como a un novato, no como al técnico de gobierno que era: "Generar un clima de confianza en los sectores productivos, propiciar condiciones económico-sociales que estimulen la producción e inversión, mejorar las condiciones de vida de la población, no son objetivos de la política económica: son efectos que ésta, junto con disposiciones legales y administrativas logra producir".
Pacto con el diabloEn 2004 Alex Segovia fue contratado como asesor para evaluar el gasto público de Guatemala y determinar cómo podía incrementarse la inversión social y reducir la pobreza para darle enfoque al Pacto Fiscal.
En un artículo del 2 de junio de 2008, José González Merlo, de la junta directiva del CIEN, llamó al Pacto Fiscal de Guatemala, un "pacto con el diablo" porque no resolvió los grandes objetivos económicos que se había propuesto, pero sí generó una guerra política entre el sector privado y el gobierno.
González Merlo atribuye el fracaso del Pacto Fiscal a la incongruencia entre los fines definidos y los medios propuestos.
"No importa si todos estamos de acuerdo en la ruta", sostuvo, "es imposible llegar al Pacífico tomando la carretera al Atlántico. Simplemente, hay medidas que funcionan y otras que no funcionan. Por ello, el consenso no es sustituto de la congruencia".
Cuando Lavarreda evaluó las propuestas de Segovia, concluyó que "la parte más importante del informe", el apartado sobre la "estrategia de largo plazo para el gasto público social", era deficiente y le recomendó entrar "en mayor detalle y profundidad", comparando distintas opciones y medidas a fin de aportar "una propuesta sólida desde el punto de vista técnico y político".
"En realidad, lo que él está pidiendo es la definición de una estrategia política, la cual escapa de este estudio", escribió Segovia en su Informe Final de octubre de 2004, para explicar por qué no profundizó en sus propuestas ni ofreció otras rutas de acción.
Un año después, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y el Programa de las Naciones Unidas de Guatemala publicaron la primera evaluación sobre el fracaso del Pacto Fiscal en ese país y concluyó, entre otras cosas, que la falta de definición de una estrategia política estaba a la raíz de ese fracaso. Tal y como se le había advertido a Segovia.