"El Tren Leica de la Libertad"

Ernst Leitz II tomó medidas para transportar a empleados judíos.FOTO EDH

Leica es la marca de la cámara fotográfica pionera de 35 mm. Es un producto alemán preciso, minimalista, y eficaz. Detrás de su aceptación mundial como creativa herramienta, estuvo una empresa familiar que durante la era nazi, actuó con generosidad y modestia. E. Leitz Inc., diseñador y fabricante del producto fotográfico más famoso de Alemania salvó a muchos judíos.

Ernst Leitz II, el patriarca protestante, de mirada de acero, dirigió la empresa, mientras se daba cuenta de que el Holocausto se cernía sobre toda Europa. Actuó de tal forma que se ganó el título de "la industria Schindler de la fotografía".

Cuando Adolf Hitler fue nombrado canciller de Alemania, en 1933, Ernst Leitz II comenzó a recibir llamadas frenéticas de socios judíos, que pedían su ayuda para salir del país junto a sus familias. Como cristianos, Leitz y su propia familia, eran inmunes a las leyes de Nuremberg de la Alemania nazi, que restringían el desplazamiento de judíos y limitaban sus actividades profesionales.

Para ayudar a sus trabajadores judíos y colegas, Leitz estableció en voz baja lo que se conoce entre los historiadores del Holocausto como "El Tren Leica de la Libertad", una forma encubierta de permitir a judíos salir de Alemania bajo la apariencia de ser empleados de Leitz con asignaciones en el extranjero. Los empleados, minoristas, miembros de la familia e incluso amigos de esta, fueron "asignados" a oficinas de ventas de Leitz en Francia, Gran Bretaña, Hong Kong y los Estados Unidos. Las actividades de Leitz se intensificaron después de la "Kristallnacht" (Noche de los cristales rotos) de noviembre de 1938, durante la cual sinagogas y comercios judíos fueron incendiados en toda Alemania.

En poco tiempo, los "empleados" alemanes desembarcaban del trasatlántico Bremen en un muelle de Nueva York y se dirigían a las oficinas de Leitz Inc., de Manhattan donde los ejecutivos rápidamente les encontraban empleos en la industria fotográfica. Cada recién llegado llevaba colgada del hombro o alrededor de su cuello el símbolo de la libertad: "una Leica nueva". Los refugiados recibían un estipendio hasta que pudieran encontrar trabajo. En esta migración llegaron diseñadores, técnicos de reparación de cámaras, vendedores, publicistas y escritores para la prensa fotográfica.

Una historia en silencio

El "Tren Leica de la Libertad" alcanzó su apogeo entre 1938 y principios de 1939, con la entrega de grupos de refugiados a Nueva York cada semana. Luego de la invasión nazi de Polonia, el 1 de septiembre de 1939, Alemania cerró sus fronteras. Para entonces, cientos de judíos cuyas vidas peligraban habían escapado a Estados Unidos, gracias a los esfuerzos de la familia Leitz. ¿Cómo es que Ernst Leitz II y su personal se salen con la suya? Leitz Inc. era una marca reconocida a nivel internacional que daba prestigio al nuevo Reich.

La compañía produjo telémetros y otros sistemas ópticos para el ejército alemán. Además, el gobierno nazi necesitaba desesperadamente divisas desde el extranjero y el mercado más grande para productos ópticos alemanes eran los Estados Unidos.

Aun así, los miembros de la familia Leitz y la firma sufrieron por sus buenas obras. Un alto ejecutivo, Alfred Turk, fue encarcelado por ayudar a los judíos y liberado solo después del pago de un cuantioso soborno. La hija de Leitz, Elsie Kuhn-Leitz, fue encarcelada por la Gestapo después de haber sido capturada en la frontera, ayudando a las mujeres judías a cruzar la frontera hacia Suiza. Con el tiempo fue liberada, pero sufrió un tratamiento duro en el curso del interrogatorio. También cayó bajo sospecha cuando ella trató de mejorar las condiciones de vida de 700 a 800 trabajadoras de Ucrania, todas ellas mujeres, que habían sido asignadas para trabajar en la planta durante la década de 1940.

(Después de la guerra, Kuhn-Leitz recibió numerosos honores por sus esfuerzos humanitarios, entre ellos el de Oficial de Honor de las Palmas Académicas de Francia, en 1965, y la medalla Aristide Briand de la Academia Europea en la Década de 1970) ¿Por qué nadie contó esta historia hasta ahora? Según el fallecido Norman Lipton, un escritor y editor independiente, la familia Leitz no quería publicidad a sus heroicos esfuerzos. Solo después de que el último miembro de la familia Leitz murió "El Tren Leica de la Libertad" salió por fin a la luz.

Ahora es el tema de un libro, "La invención más grande de la familia Leitz: El Tren Leica de la Libertad", de Frank Dabba Smith, un rabino nacido en California, que actualmente vive en Inglaterra.

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