Fabián Bendersky, uno de los responsables del programa y que estuvo trabajando en el país durante varias semanas indicó que "en términos generales podemos decir que nos encontramos con niños pensantes, más seguros, que pueden expresar lo que piensan y lo que sienten, que cuentan con herramientas sólidas para enfrentar las situaciones problemáticas de su vida cotidiana, tomando decisiones saludables para sus vidas".
En este campo, no hay que dejar de mencionar el apoyo y el trabajo conjunto con las escuelas, las universidades (Don Bosco, UES, UPAN), con las comunidades, con las familias de los niños.
Los resultados generales indican que después de evaluaciones y más de 100 entrevistas se llegaron a estos resultados, separados en diez ítems.
Los niños:
1) Han progresado en su pensamiento crítico.
2) Han desarrollado más su capacidad de reflexión.
3) Han fortalecido su autoestima, se les ve más seguros de sí mismos.
4) Ha mejorado su capacidad para aprender.
5) Han progresado en su capacidad de expresión: de una manera más clara lo que piensan y lo que sienten.
6) Participan más de las actividades que hacen, han perdido su timidez, son niños más activos.
7) Han modificado la visión que tienen sobre su futuro: muchos niños que aspiraban a terminar su escuela básica y luego trabajar hoy piensan en estudiar su bachillerato y su universidad. Varios de ellos están tratando de gestionar becas.
8) Tienen mayor comunicación con sus padres: les pueden hablar más de sus cosas, tienen mayor confianza en ellos.
9) Progresaron en la integración grupal.
10) Hay mayor integración entre niños y niñas.