Epidemia de cólera se suma a la hambruna en Somalia

» Temen una rápida propagación por los desplazamientos

según datos reunidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 53 por ciento de los casos de cólera corresponde a niños.FOTO EDH / reuters

La ONU aseguró ayer que "lo peor" de la crisis provocada por la hambruna en Somalia todavía no ha pasado, tras confirmar que hay una epidemia de cólera que, en la actual situación de insalubridad, malnutrición y hacinamiento de desplazados, es altamente peligrosa.

"No cometamos el error de creer que lo peor ha pasado, ésta crisis continúa, con desplazamientos masivos, riesgo de propagación de enfermedades, hacinamiento en los campamentos y situaciones que superan a los trabajadores humanitarios en el terreno", sostuvo el portavoz del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), Adrian Edwards.

A ese conjunto de problemas se suma ahora la confirmación de una epidemia de cólera en Mogadiscio, a donde han llegado decenas de miles de desplazados procedentes de las regiones del sur de Somalia más afectadas por la sequía causante de la hambruna.

El experto de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Michel Yao, dijo que en pruebas de laboratorio se han confirmado "un número de casos tres veces más elevado con respecto a hace un año, con lo que podemos decir que hay una epidemia de cólera en curso".

Los casos de cólera se han corroborado principalmente en Mogadiscio, con análisis que apunta a una tasa de 40 por ciento de casos positivos entre los desplazados y el resto entre la población local.

Asimismo, se han observado brotes en áreas del sur del país, varios de ellos bajo control.

También en Mogadiscio se han confirmado casos de sarampión y dengue, así como afectados por esta última enfermedad en Somalilandia (región autoproclamada independiente).

La rápida propagación del cólera fue atribuida por Yao a que los asentamientos informales de desplazados se han multiplicado, pero en condiciones de extrema precariedad; al escaso acceso al agua apta para el consumo y a servicios de saneamiento básico, a la alta tasa de malnutrición infantil, así como a la limitada capacidad de los centros de salud.

El experto confesó que su organización teme una rápida propagación de esa enfermedad infecciosa como consecuencia de los "movimientos de población, que no podemos controlar".