Aprovechan la feria agostina

"Los Pajaritos" viajan desde Morazán para cantar en calles

» No son un grupo famoso, pero logran atraer a muchos espectadores

"Los Pajaritos" viajan desde Morazán para cantar en calles

La carta número tres, El corral de Piedras... esas canciones sonaron durante las fiestas a ritmo de cumbia en el Portal La Dalia, en pleno centro de San Salvador. Conozca a sus intérpretes

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Rosa María, La carta número tres, El corral de Piedras... todas esas viejas canciones sonaban ayer al mediodía a ritmo de cumbia en el Portal La Dalia, frente a la plaza Libertad, en pleno centro de San Salvador, mientras medio centenar de espectadores parecía disfrutar de la presentación del grupo musical que las cantaba.

En plenas fiestas agostinas, esa banda musical no se presentaba patrocinada por nadie. Y a pesar de la evidente precariedad de instrumentos, el cuarteto lograba robarle muchos minutos a transeúntes que caminaban cerca de la plaza, donde Claudio Ramón Álvarez, de 49 años, dos hijos y un nieto, todos menores de 12 años, habían improvisado una de sus presentaciones.

El son de una vigüela (especie de guitarra), un güiro, unas maracas y un teclado eléctrico atraía, pero quizá llamaba más la atención ver la estampa de un campesino con sombrero y un trío de niños que sin asomo de timidez, tocaban y cantaban para ganarse unos cuantos dólares honradamente, aprovechando la coyuntura festiva que vive San Salvador.

Como nadie los patrocina, Claudio y los tres niños habían dispuesto un huacal delante de ellos para que los espectadores depositaran "lo que fuera su voluntad si les había gustado la música", según Claudio.

De los tres niños, "Pifanio" es el que más llamaba la atención rasgando las cuerdas de la vigüela. El niño parecía disfrutar lo que hacía, tanto así que a la vez que tocaba, silbaba las canciones. Parecía ajeno a todo.

Según explicó Claudio, su padre, Pifanio es sólo el nombre "musical" de Ernesto Abraham, de 12 años, quien también estudia en una escuela del caserío El Botijón, del cantón Pajigua, en el municipio de Guatajiagua, Morazán, desde donde viajaron el sábado anterior, como suelen hacerlo todos los años.

Claudio y sus hijos, 11 en total, y varios nietos tienen 12 años de dedicarse a "la cantada" aprovechando cada fiesta patronal a la que pueden asistir. Lo hacen desde el mayor, que tiene 25 años, hasta Brenda Rubidia, que a sus escasos cinco años, ya toca bien el güiro, pero que esta vez no la quisieron traer por estar muy chica y ser muy largo el trayecto a viajar, comentó el jefe del grupo.

Todos los hijos de Claudio participan en "la cantada". Pero estos días anda con los menores porque los "mayorcitos" estudian bachillerato en Chapeltique. El turno de ellos casi siempre es en diciembre, cuando no hay clases, explicó Claudio.

Los menores también estudian, sólo que en estos días no iban a tener clases y por ello se los trajo a San Salvador.

Claudio explica que cuatro de sus hijos más pequeños están apadrinados por Visión Mundial, una organización que les subvenciona el estudio a condición de que no falten más de cuatro días en el mes.

Por ahora, Claudio, Pifanio, Sergio, su otro hijo de sólo nueve años, y Abel (nieto), todos de apellido Álvarez se hospedan en un lugar donde pagan seis dólares por noche. A falta de suficientes camas, el hombre asegura que tienden plásticos en el piso.

De esa forma, dice Claudio, les enseña a sus hijos, de la manera que puede, "a ganarse la comida honradamente, sin hacerle daño al prójimo".