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Soyapango Joya entre cañales

Casa de ex presidente hoy es funeraria

» Su arquitectura destaca en Soyapango y guarda gratas historias

Jaime López Lunes, 17 de Enero de 2011

Como un oasis en una zona dominada por las pandillas (por su cercanía con La Campanera, Las Margaritas y Los Montes de San Bartolo), así como entre el vaivén automovilístico de Soyapango, se encuentra la residencia de campo del ex presidente de la República, Jorge Meléndez, quien gobernó el país entre el 1 de marzo de 1919 y el 1 de marzo de 1923.

La casa del ex presidente Meléndez, que luego quedó en manos de su hijo Ricardo, hace más de cien años fue el centro de operaciones de las haciendas Venecia y Prusia. Ahora es una funeraria que además, ofrece servicios de campo santo privado, ubicados a la orilla de la Carretera de Oro, afirmó la administradora Isabel de Portillo.

La nueva empresa no es ajena a la dinastía de los Meléndez, expresan sus allegados, pues sus propietarios son parte de la descendencia. Comentan que los Meléndez eran los dueños de grandes extensiones de tierra en Soyapango y otras regiones de El Salvador. Se dice que durante la reforma agraria, gran parte de sus bienes fueron confiscados.

Pero por tratarse de una familia solidaria y querida por el pueblo, los beneficiarios de la reforma agraria decidieron devolverles sus bienes. Don Ricardo en agradecimiento por el gesto decidió donárselas, ya no por la fuerza sino por voluntad, además les ayudó a construir sus casas.

Don Ricardo habitó dicha residencia hasta 1985 y tuvo que dejarla obligadamente; porque el lugar se volvió inseguro por la guerra civil que vivía el país.

Portillo aclara que dicha propiedad nunca estuvo abandonada aún en la guerra, pues siempre hubo seguridad contratada por sus propietarios, ya que no se habla de saqueos de sus enseres y mueblería, muy comunes en estos casos.

Pero lo cierto es que después de 1985 y hasta 2010, ningún descendiente de la familia Meléndez residió en dicha casa. Esta reliquia tiene 1,400 metros cuadrados de construcción. Sus paredes fueron construidas de madera curada en vez de varillas de hierro, además sobre la madera iba una capa de mezcla con cemento y finalmente enchapada con finas maderas barnizada.

La casa consta de dos plantas, amplios pasillos al centro y a ambos lados, además está distribuida en unas 14 habitaciones, la mitad de ellas con baño privado y otras comodidades.

Tiene dos tipos de piso; el de la primera planta es el típico floreado y en la segunda planta; es de madera y alfombrado. La iluminación es mediante lámparas decorativas que recuerdan la época colonial, son torneadas y brindan múltiples y suaves luces amarillas. La vivienda está rodeada de arboles frutales, armonizando con el césped . Su fachada es al estilo palacete, con detalles coloniales. El buen gusto de aquella arquitectura antigua se conjuga con los recuerdos que aún guardan algunos viejos empleados del hijo del ex presidente.

Vitelio Cruz, de 75 años, trabajó con la familia Meléndez, especialmente con don Ricardo, desde que tenía 15 años. Cruz y otros seis colonos más, fueron heredados por Meléndez. A cada uno le donó un lote y le construyó la casa en la misma finca, la que conservan en la actualidad.