Las aceras estrechas afectan a los peatones

» En algunas zonas, el problema no es la estrechez, sino la utilización que les dan; en su mayoría son estacionamientos y hasta las usan de talleres automotrices

Un transeúnte camina por una de las angostas aceras de la capital. Este paso peatonal está en la 5a. Avenida Norte de San Salvador.

Un 25 por ciento de las aceras de la capital es tan angosto que no reúnen las especificaciones técnica de la Oficina de Planificación del Área de San Salvador (OPAMSS) y la alcaldía municipal. Como consecuencia, los transeúntes deben caminar por las calles con el riesgo de ser atropellados por algún motorista distraído o irresponsable que viaje a excesiva velocidad.

La situación se complica aún más si se toma en cuenta que el 60 por ciento de las personas que muere por accidentes de tránsito en el país pierde la vida atropellada mientras transita o atraviesa una carretera.

En su mayoría las víctimas son personas de la tercera edad o niños, según las estadísticas de la Policía de Tránsito.

Aunque el estacionarse en una acera es una infracción, la Policía de Tránsito no suele imponer la esquela correspondiente. Se intentó saber por qué, pero la inspectora jefe Guadalupe Quintana, dijo no tener autorización de su superior, mientras que el subdirector de Tránsito, comisionado César Flores Murillo, dijo que no podía dar una entrevista porque se hallaba en una reunión.

"El tema de las aceras lo entendemos como parte fundamental del espacio público y forma parte de las prioridades de la administración del Dr. Norman Quijano, pues representa un elemento importante en la recuperación de los espacios públicos para elevar la calidad de vida de los ciudadanos de San Salvador", manifestó el director de Desarrollo Urbano de la alcaldía capitalina, René Ayala.

Legislación vigente

Según la Ley de Desarrollo y Ordenamiento Territorial del Área Metropolitana de San Salvador, se entienden por espacios públicos los parques, áreas verdes o de recreo, los arriates y las aceras. Las dimensiones de estos espacios no son los mismos en carreteras de amplio tráfico vehicular que en calles secundarias, avenidas y pasajes de colonia.

De acuerdo con las especificaciones legales, los arriates en una vía principal deben medir 5.25 metros de ancho, como mínimo, y las aceras 1.50 metros, mientras en las vías de reparto o colonias, el arriate y las aceras deben medir tres metros, es decir 1.5 metros por cada lado.

El funcionario aseguró que con el paso de los años y la falta de interés de las administraciones municipales anteriores, muchos propietarios de inmuebles en San Salvador se adueñaron de las aceras para ampliar sus construcciones, instalar sus ventas o para utilizarlas como estacionamientos o talleres de reparación de vehículos. Ayala manifestó que este problema es más frecuente en la zona residencial y comercial del casco central de la capital.

Recuperan espacios

La esperanza es recuperar estos espacios al construir de nuevo o realizar modificaciones, ya que estos deben cumplir con las regulaciones de la OPAMSS.

La colonia Escalón y San Benito son ejemplo de la recuperación de espacios públicos, donde las nuevas construcciones los han devuelto, afirmó el director de desarrollo urbano de la alcaldía de San Salvador.

Por su parte, el jefe del departamento de Lineamientos de Construcción de la OPAMSS, César Córdoba, afirmó que este es un país donde impera la cultura de la ilegalidad. Es frecuente observar la apropiación indebida de los derechos de vía, no solo del propietario de los inmuebles o de los comerciantes ilegales, sino del mismo Estado, manifestó.

Sobre esto último citó como ejemplo la construcción de los pasos a desnivel que en su mayoría no cuentan con aceras peatonales, excepto algunos como el monumento Hermano Bienvenido a Casa. Otro caso es la ampliación la 59a. Avenida Norte, que se construyó privilegiando el tráfico vehicular en detrimento del peatón, cuyas aceras fueron reducidas por debajo del ancho establecido por ley. Esta nueva vía fue construida a cuatro carriles en ambos sentidos.

A este cuestionamiento, Córdoba sumó otro, que tiene que ver con las personas con alguna discapacidad, que se ven afectadas, por ejemplo, por la falta de rampas con pasamanos o aceras que faciliten el traslado en sillas de ruedas.

Este segmento de salvadoreños representa el 10 por ciento de la población, es decir más de 570 mil compatriotas a quienes ampara la Ley de Equiparación de Oportunidades para las Personas con Discapacidad.

Pero el cumplimiento de las leyes que rigen el ancho y uso de las aceras y arriates no sólo es responsabilidad de la alcaldía municipal y de la OPAMSS, sino también de la Secretaría Nacional de la Cultura, a través del departamento de Inspecciones y Licencias de Construcciones.

Este labor se enfoca en lugares que la Asamblea Legislativa ha declarados como históricos. La misión de esta instancia es preservar los espacios con valor histórico cultural, manifestó Gustavo Milán, de Inspecciones y Licencias de Construcciones.

"Nuestra labor consiste en preservar el trazado histórico y las líneas de construcción, uso y definición de aceras", tomando en cuenta el ancho histórico de las aceras, al igual que las plazas, plazuela y parques.