La Longitudinal, en la ruta de la cal

» Con la apertura de la carretera, la explotación artesanal de la piedra caliza en Metapán, Santa Ana, figura como el primer eslabón turístico de la zona norte

la imagen muestra la superficie de uno de los hornos construidos con piedra caliza. Los depósitos yacen seis metros bajo tierra. Pueden contener hasta 80 toneladas de rocas que son fundidas. FOTOs EDH / rené rodríguez

En las entrañas de los cerros, entre Metapán, en Santa Ana, y Guatemala, se esconde un tesoro blanco llamado cal. Sus montañas colmadas de piedra caliza, cuyo principal componente es el carbonato de calcio, es la fuente para producir cal de forma artesanal. Este polvo blanquecino envuelve a quienes trabajan en los más de 50 hornos que existen actualmente en las localidades de Chimalapa, Los Cerritos y San Andrés. Por eso los metapanecos se autodenominan los "patas blancas".

En la explotación de la piedra caliza la tecnología no existe, es una actividad que se realiza del mismo modo que lo hacían los antepasados hace más de medio siglo. En hornos construidos con rocas calizas a unos seis metros bajo tierra, simulando una campana invertida de seis metros de diámetro al llegar a la superficie del suelo, logran fundir con leña en seis días a temperaturas que oscilan entre los 1,000 y 1,200 grados centígrados, hasta 80 toneladas de piedras en una sola armadura.

El producto final, un polvo blanco que contiene óxido de calcio, mejor conocido como cal, luego es empaquetado en bolsas de 20 y 25 kilos, que son comercializados en distintos sitios del país. Hugo Andrés Sanabria, un empresario de la cal, dice que Metapán abastece al 40 por ciento de la demanda nacional. El resto es importada de Guatemala.

Sanabria teme que esta industria artesanal muera. Lleva años haciendo esfuerzos por introducir la energía eléctrica en la zona para perfeccionar el mecanismo y producir cal de mejor calidad como la del vecino país y así suplir la demanda insatisfecha. Además, desde que apareció el cemento, la cal dejó de ser un material indispensable para la construcción de viviendas y carreteras.

Pocos vestigios quedan del uso de este producto. "El puente El Socorro, todo el ladrillo está pegado con material mortero de lo que es cal con arena; también en Metapán, la gente antes hacía sus casas pegando ladrillos con cal", externó. Hoy, comúnmente se utiliza para cocinar maíz y en los ingenios para equilibrar la acidez de la tierra donde se siembra la caña u otros vegetales.

Esta práctica, totalmente artesanal, es la que empresarios caleros de Metapán aspiran se convierta en el primer eslabón turístico de la zona norte del territorio nacional. Esto para cuando la carretera Longitudinal del Norte esté terminada, construida con parte de los $461 millones de los fondos del Milenio (Fomilenio). Esta entidad prevé que un tramo de la calle de 42 kilómetros que se inicia en Metapán y conectará con Nueva Concepción, en Chalatenango, esté listo en noviembre de este año. En total, la Longitudinal abarca 176 kilómetros hasta La Unión. Fomilenio estima que un tercio de los 5.7 millones de habitantes del país serán beneficiados con el proyecto.

Dentro de ese grupo esperan estar líderes metapanecos como el calero Sanabria y el profesor Rosendo Alfredo Ortiz, quienes han nombrado a sus montañas la "ruta de la cal". Ortiz se propone instalar un hostal en un terreno propio, a unos metros después de donde inicia la Longitudinal, para que los turistas tengan un sitio acogedor donde pasar la noche después de observar el proceso de la explotación de cal, deleitarse con el recorrido de la pintoresca ciudad precolombina de Metapán -que en náhuat significa "río de maguey", de origen maya-chortis, antiguamente dominada por los pipiles- y llevarlos al día siguiente en ruta a renovar sus fuerzas respirando aire puro a 2,418 metros sobre el nivel del mar en el parque nacional Montecristo, el único bosque nebuloso que posee El Salvador y la primera zona del país en ser declarada Área Natural Protegida (ANP).

Fomilenio contempla tres componentes: infraestructura vial (construcción de la Longitudinal), el desarrollo humano (becas, mejoramiento y construcción de centros educativos para carreras técnicas) y el productivo. En este último, la empresa consultora Chemonics International, contratada por Fomilenio para la ejecución del Proyecto Servicios de Producción y Negocios, asesora a empresarios de Metapán, Chalatenango, Cabañas, Morazán y San Miguel, en como diseñar planes para desarrollar, con base a sus recursos, alternativas de producción englobadas en los programas a cargo de Chemonics, como frutales, hortalizas, forestal, lácteos, artesanías y turismo.

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