Miles caminan junto a la Reina de la Paz

» Fiesta religiosa culminó la noche del sábado con la procesión

La Reina de la Paz fue acompañada por miles de feligreses en su peregrinación por las calles de la ciudad.FOTO EDH / francisco torres

Miles de católicos caminaron por las calles de San Miguel para poner de manifiesto su fe en la patrona de El Salvador, La Reina de la Paz. El recorrido se inició en la catedral basílica, cerca de las 5:00 de la tarde y concluyó tres horas después, en el mismo lugar.

La mayoría de sacerdotes de la diócesis de San Miguel acompañaron el recorrido que fue presidido por el obispo de la localidad monseñor Miguel Ángel Morán, quien caminaba frente a la carriola donde iba la imagen de la patrona.

Militares y el Cuerpo de Agentes Metropolitanos custodiaban la carroza en la que iba la imagen; en la carriola, La Reina de la Paz fue colocada sobre un lecho de rosas blancas.

Los fieles iluminaban sus pasos con luces de velas y entonaban la letra del himno a la Patrona; otros rezaban el rosario, dirigidos por los carros sonoros que retransmitían las oraciones que los seminaristas y sacerdotes realizaban a través de varias estaciones de radio.

Entre los misterios las bandas musicales del Liceo San Miguel y de la Tercera Brigada de Infantería entonaban melodías dedicadas a la virgen María.

Devoción

Laura Jiménez iba en esa caminata, en una silla de ruedas prestada. Hace dos días la mujer se fracturó una pierna y buscó cómo movilizarse.

"Me iba a quedar tranquila si solo veía pasar a la virgen, porque mi madre me enseñó que hay que hacer todo el recorrido, sino, es como que no haya venido", explicó.

Jacinta Guardado tiene 50 años de asistir a la procesión y dice que no perderá la tradición "hasta que el cuerpo me lo permita".

Pero la mujer de 76 años asegura que ha inculcado en sus nietos la fe y devoción a la "Señora porque ella es buena con todos nosotros y por eso nos librará de las cosas malas que pasan", indicó.

Otro católico que no se quiso quedar sin asistir a la procesión fue José Rosales.

El hombre tenía problemas, porque es vendedor ambulante y no logró negociar todo el producto que sacó a crédito para ese día. Pero supo mezclar su fe con la necesidad económica, montó las frutas en una bicicleta y emprendió la marcha.

"Mi virgencita es milagrosa, no había vendido ni un dólar en todo el día y en la procesión terminé todo", señaló con alegría.

Otros comerciantes aprovechaban la fe de los migueleños para ofrecer velas y todo tipo de productos.

Un momento emotivo en el recorrido de la procesión fue cuando la imagen de la patrona pasaba frente al asilo San Antonio.

Las religiosas sacaron sillas para que los ancianos vieran a la Reina de la Paz. El párroco de la iglesia San Nicolás, Leodán Hernández, saludó por la radio a estos ancianos y ellos emocionados aplaudieron de agradecimiento.

Mauricio Benavides tiene solo cuatro años y aun no entiende por qué hay que caminar en medio del gentío. "Lo traigo desde que tenía cinco meses, porque él le debe la vida a la virgen", explicó Zoila, su madre.

La mujer relata que el niño sufrió una fiebre muy alta cuando tenía días de nacido y convulsionó; los médicos no le daban esperanzas de vida, porque dijeron que tenía problemas de corazón y daños en el cerebro, "pero mírelo, ahí va, caminando. Es un niño sano porque lo pusimos en las manos de ella y la virgen es milagrosa", enfatizó la madre.