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Terremoto de 1986, a 23 años de la tragedia

» La destrucción y pérdidas humanas que causó el sismo sirvieron de experiencia para enfrentar nuevos embates de la naturaleza

Jorge García Flores Viernes, 9 de Octubre de 2009

Hoy se cumplen 23 años desde que un sismo de 7.5 grados en la escala de Richter sorprendió a los capitalinos justo cuando el reloj marcaba las 11:50 de la mañana, del 10 de octubre de 1986.

Cinco segundos bastaron para que la imagen bella y próspera de San Salvador se convirtiera en una de destrucción, muerte y dolor, frente a una tragedia que cobró numerosas vidas humanas.

Edificios históricos, o de gran importancia por la actividad comercial que en ellos se realizaba, sepultaron bajo sus escombros a muchos salvadoreños

Uno de esos lugares, que se convirtió en el foco de atención por la magnitud de los daños, fue el edificio Rubén Darío, que se encontraba en la calle del mismo nombre, entre la 3a. y 5a. Avenida Sur, en el centro capitalino.

"Recuerdo el Rubén Darío porque trabajé en la construcción del edificio", dijo Mario Flores, quien a sus 70 años se dedica a reparar relojes a un costado de la Catedral Metropolitana.

De un instante a otro, su semblante se transforma al decir con toda certeza que lo ocurrido en ese edificio fue el resultado de una mala decisión.

"Cuando se construyó, se hizo en base a planos que eran para construir un edificio en Canadá. Esos planos eran para construir un edificio en un terreno y un clima muy diferente al nuestro. Era como de seis pisos y fue una chambonada la que se hizo, las paredes eran de ladrillo de galleta", comentó.

Don Mario indicó que la imagen que no se borra de su mente es la de perros entrenados buscando sobrevivientes o cadáveres. "Se metían bajo los escombros para buscar a la gente atrapada, también les llevaban agua y comida".

La tragedia también forma parte de los recuerdos de Blanca Martínez, quien al igual que el día del sismo, trabaja vendiendo en la esquina del parque Hula Hula, donde vivió minutos de agonía durante el terremoto.

"Yo vendía aquí mismo, fue un gran susto, una gran aflicción, la gente gritaba asustada. Recuerdo que una gente estaba a la orilla del edificio y salió golpeada, pero los que estaban adentro se hundieron con el edificio; la mayoría murió", expresó.

Doña Blanca asegura que en esa ocasión ninguno de sus colegas vendedores perdió la vida porque en esa zona "eran contadas las ventas, luego del terremoto fue que se vino mucha gente a vender aquí", dice.

Experiencia

Pese al dolor que para muchas familias representa recordar esta fecha, las autoridades reconocen que estos fenómenos naturales les han permitido ahora estar preparados para atender una de estas emergencias.

Raúl Murillo, subdirector del Sistema Nacional de Protección Civil, dijo que se cuenta con un "Plan de Respuesta y Evaluación" que se activa de inmediato.

"Esta estrategia de respuesta incluye siete comisiones técnicas sectoriales. Tenemos una comisión de Servicios de Emergencia que tiene que ver con la búsqueda y rescate de personas", dijo.

Entre las comisiones están la de seguridad, de ayuda humanitaria, técnica de salud y una de infraestructura, entre otras. "Este plan ya esta definido y todos ya sabemos a donde acudir en caso de una emergencia", explicó.