Liberan a león marino en el mar

» El animal saltó al mar a casi cuatro millas mar adentro

El equipo que liberó al león marino tenía programado viajar 60 millas mar adentro para dejar al espécimen, pero durante el trayecto el animal se escapó de la lancha a unos tres o cuatro millas. "josé", como lo bautizaron los lugareños, pasó ocho días en la costa salvadoreña.FOTOs EDH / Mauricio Cáceres

Tras recorrer casi cuatro millas náuticas abordo de una lancha, el quinto miembro de la familia Otarriidae que termina varado en playas salvadoreñas volvió al mar.

"José", como lo bautizó una de las personas que lo cuidó, alimentó y escuchó sus ronquidos durante su estadía en un rancho privado de Los Cóbanos, es el quinto león marino (Zapophus californicus) que termina en territorio salvadoreño en los últimos 10 años. Casi todos ellos, han vivido verdaderos periplos en El Salvador y el final de su historia no suele ser feliz.

La presencia de "José" sorprendió a los vecinos de la playa Amatecampo, en La Paz, el primero de octubre. Los curiosos dieron aviso a la policía esa mañana y horas después técnicos del MARN visitaron el lugar, examinaron al león marino y consideraron que, una vez descansara, volvería al mar sin intervención humana. Antes de retirarse, los técnicos indicaron a los pobladores que dejaran tranquilo al visitante. Pero haciendo oídos sordos, un grupo de lugareños lo capturó y lo llevó a San Vicente, donde "José" terminó dentro de una de las jaulas del circo América.

Según una fuente del MARN, el espécimen fue vendido. Pero según declaró un representante del circo a las autoridades del MARN que llegaron a decomisarlo el 2 de octubre, "recibieron al león marino porque se los llegaron a dejar".

El MARN llevó a José hasta la playa Los Cóbanos donde la ONG Fundarrecife gestionó que le dieran posada en el rancho Rosita, una propiedad privada que los fines de semana alquila mesas y sillas para los turistas.

El gerente de vida silvestre del MARN, Nelson Herrera, explicó que el lugar era propicio porque además de ser una reserva natural, cuenta con la presencia permanente de guarda recursos y voluntarios de Fundarrecife.

A ellos se sumaron una veterinaria, un asistente de veterinario y voluntarios de la Fundación Zoológica de El Salvador (Funzel) para evaluar y diagnosticar al animal. "José" tenía caquexia: un estado de extrema desnutrición donde puede haber atrofia muscular, fatiga y debilidad.

¿Cómo terminó así? El director ejecutivo de Funzel, Alex Hasbún, explica: "Normalmente, cuando animales de esta especie se encuentran varados en playas de forma solitaria, es porque el animal está enfermo o viejo y el grupo lo rechaza". Durante siete días, el personal de Funzel supervisó la alimentación del animal, al que se le inyectaron vitaminas y un antibiótico de amplio espectro. Aunque el fin de semana, "José" vivió horas incómodas cuando decenas de curiosos invadieron el rancho Rosita, sin permiso, para observarlo y hacerle fotografías; el miércoles se veía más animado. Nadó, comió entre 45 y 60 libras de pescado fresco, se irguió y caminó unos metros al rededor de la piscina para luego volver al agua.

A las 9:00 de la mañana de ayer, era un pasajero más en la lancha del MARN que lo llevaría mar adentro para lanzarlo al Pacífico, su hábitat natural, y dejarlo en manos de la naturaleza..