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San Salvador En Fe y Alegría Zacamil

Talleres vocacionales que ayudan a rescatar jóvenes

» Varios menores infractores también aprovechan la oportunidad de reinsertarse

Rhina Ventura Lunes, 8 de Junio de 2009

El centro de formación no formal de Fe y Alegría, ubicado en la colonia Zacamil, en Mejicanos, se ha convertido en una alternativa para los jóvenes, adultos y niños que desean invertir su tiempo en actividades productivas.

El programa educativo de esta institución busca promover valores para evitar que los jóvenes se involucren en pandillas o incurran en el consumo de drogas, según Héctor Rosemberg Aparicio, director de este centro.

Son cerca de 400 personas las que asisten a los cursos de refuerzo escolar, manualidades, pintura, deportes y carpintería.

"En el programa se incluyen convivencias y campamentos en parques acuáticos y ecológicos, además del intercambio con otros centros educativos", aseguró Aparicio.

También imparten talleres de cosmetología y panadería a los adultos, lo que les facilita encontrar algún empleo. Estos cursos son apoyados por el Instituto Salvadoreño de Formación Profesional (Insaforp).

Ventajas

La reducción de pandilleros en la zona, el aumento de jóvenes en los talleres son algunos de los avances que ha logrado Fe y Alegría en Zacamil, después de 15 años de haber adquirido en comodato las instalaciones donde laboran en la actualidad.

"Siempre hay maras, drogas y jóvenes armados, pero son muy pocos en comparación a hace algunos años. Sin embargo, el interior del centro es una zona de paz", dijo Aparicio.

El Coba, como llaman sus amigos a un joven de 16 años, es uno de los tres menores infractores que asiste al taller de carpintería. Este muchacho fue procesado por el delito de violación de un menor, por lo que fue sentenciado a permanecer cuatro años en el Centro de Adaptación de Menores de Tonacatepeque. El hecho ocurrió en la colonia Raúl Ríos Vásquez, hace dos años.

Sin embargo, el tribunal de menores que ventiló el caso lo dejó en libertad con medidas cautelares, gracias a la gestión de uno de los educadores de Fe y Alegría. La condición que impuso el juez fue que el joven participara en las capacitaciones de esta institución y que ingresara al sistema formal de educación. El Coba había dejado la escuela hace dos años.

Ahora es uno de los estudiantes más destacados en el taller de carpintería de dicha institución, al grado que impartirá las clases durante el tiempo que el docente esté incapacitado. Además, estudia sexto grado en la zona.

"Lo que más me gusta es el enjuncado (hilvanar la fibra de junco en la madera). Me gustaría seguir en la carpintería, porque en el taller he aprendido mucho", externó el muchacho.

Su maestro, Federico Pleitez, sostiene que cuando El Coba llegó al centro, era un joven violento que quería pelear con sus compañeros, sin motivos. Ahora ya aprendió a comunicarse con los demás alumnos y utiliza el diálogo como herramienta para interactuar con ellos.

"Les enseño que a través de la madera pueden construir su proyecto de vida, porque en el taller aprenden valores como el respeto a los demás y se les fomenta el cariño y la comprensión", explicó Pleitez.