Plátano y guineo, fáciles de cultivar y de buen precio

» Hay suficiente demanda para entusiasmar a todo pequeño o gran agricultor

Una buena producción de plátanos, se logra tras establecer programas de siembra con semilla adecuada, en buenas tierras y con planes de fertilización y control de plagas y enfermedades óptimos.FOTO EDH / archivo

Puede formar barreras, alternarlo con otros cultivos o plantarlos solos. Las diferentes variedades de banano tienen mercado suficiente como para convertirlos en una opción para lograr ingresos.

Plátano, guineo de seda, majoncho, son de los que con mayor facilidad se venden.

Al cultivarlos se debe tener en cuenta que se necesita abrir hoyos amplios en terrenos con profundidad no menor de 1.5 metros. Los técnicos del Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria sugieren que sean de al menos 40x40x40 centímetros si el suelo es franco, y de 60x60x60 centímetros si el suelo es arcilloso.

Proceso

La semilla o rizoma debe ser limpiada de tierra y raíces para luego colocarla en una sustancia especial para eliminar patógenos.

Posteriormente se establecen los agujeros de siembra que deben estar a un promedio de 2.5 metros entre mata.

Es conveniente diseñar un plan de fertilización en el que para ejemplo, el Centa recomienda una onza de sulfato de Amonio a los 30 días, cuatro más a los 60, mientras a los 120 se aplicará media libra de urea y media de fórmula 15-15-15. Otras aplicaciones de urea y 15-15-15 se realizarán a los 150 y 210 días.

Es importante mantener un adecuado control de malezas, proceso que se puede desarrollar de forma manual o apoyado en preparados químicos específicos.

Cuando las plantas desarrollan, se deben seleccionar los hijos que se dejarán por unidad de siembra, identificando los tres tipos existentes.

Los hijos llamados de espada, se identifican por su vigor y desarrollo. Tienen forma de cono invertido, o sea con la base más ancha que la parte superior.

Los hijos de agua, son hijos débiles, de hojas anchas. No sirven para siembra.

Los hijos de retoño rebrotan después del deshije, crecen rápido y se confunden con los anteriores.

Tampoco son recomendables para sembrarlos.

Al mantener condiciones adecuadas, especialmente en humedad, fertilización y control de plagas y enfermedades, antes de un año quien se dedique a estos cultivos podrá ver con satisfacción que se forman los primeros racimos de frutos.

Venderlos no será mayor problema.