Menor es proxeneta de colegialas en San Miguel

» tercera entrega Tres estudiantes se prostituyen sólo por "diversión"

Las pequeñas redes de prostitución son difíciles de indagar por el sigilo con el que operan, dice la policía.FOTOs EDH / ARCHIVO

Viste pantalones azules, camisa blanca con un monograma, y usa mucho fijador en el cabello. Tiene 16 años y estudia en un centro de educación media de san Miguel.

Nada en su apariencia revela que "vende" los servicios sexuales de tres amigas, de edades cercanas a la suya.

Probablemente, él ni siquiera sepa qué significa la palabra proxeneta, pero ésta define muy bien la manera en la que obtiene buenos ingresos.

"Todo inició como un juego", aclara. Antes ha dicho que se escuda bien en los recursos tecnológicos para contactar a sus clientes. No da muchos detalles.

Este fue el primer contacto con un joven que "vende" los servicios sexuales de una de sus compañeras de clase y de dos niñas más que estudian en otro colegio de la ciudad de San Miguel.

En un segundo contacto relató que la mayoría de los tratos los cierra a través de los chat en la Internet. Una vez acordado el importe que el cliente debe pagar, él le pide al "comprador" de sexo que le proporcione su número de celular para acordar el lugar en el que deberá realizar el pago anticipado por un rato de placer.

El cobro se realiza como si se tratara de una extorsión. El cliente deja el dinero en un lugar solitario y, una vez cobrado, recibe las indicaciones, vía telefónica, sobre dónde deberá recoger a la menor con la que pasará las próximas horas. No más.

Antes se ha acordado que el cliente debe tener menos de 22 años, carro propio y dinero suficiente para complacer las exigencias de su acompañante.

El proxeneta realiza todas sus operaciones desde diferentes cibercafés. Dice que así se evita problemas con las autoridades.

Tras revelar los detalles, de cómo hacen los contactos, el joven se pone nervioso y pregunta al periodista -que se ha mostrado como un cliente potencial, con el fin de obtener información- si es policía.

Se pone tenso y se retira tras sentenciar que si se le vuelve a interrogar acusará al comunicador por acoso.

Bajo las buenas maneras de la sociedad migueleña se oculta un oscuro y escabroso mundo de prostitución, depredadores sexuales, pedófilos y de personas que se lucran gracias a la prostitución de niños, niñas y adolescentes. Pero esto ya no se hace en los prostíbulos comunes.

Los escenarios son otros y ya no es la pobreza la que obliga a las jovencitas a vender su cuerpo al mejor postor.

Un cliente de este joven rufián aseguró que las chicas no se prostituyen por dinero, "porque sus padres tienen suficiente".

Los nuevos lugares de comercio sexual los constituyen, en gran parte, algunos, aunque no todos los cibercafés.

Ahí la mayoría de personas busca niños y niñas que tengan ansias de iniciarse en la sexualidad. Otros a quienes no les interesa la edad de sus presas, sólo buscan saciar sus instintos.

Otros escenarios de prostitución lo constituyen lugares públicos, como baños de centros comerciales. Ahí se realizan "contactos", para luego sostener relaciones sexuales, en esos mismos lugares o en otros más privados.

Ocurre con frecuencia en los baños públicos de varios centros comerciales.

Por ahí desfilan, al menos en el de caballeros, desde estudiantes -niños en muchos casos- hasta profesionales de todas edades y orientaciones sexuales.

El Diario de Hoy constató que dos adolescentes, de entre 17 y 19 años, iniciaron una conversación en el baño del centro comercial, luego, se pusieron de acuerdo para desplazarse, por separado, hasta el baño de un almacén, que se ubica dentro de este centro comercial.

Ingresaron juntos en un cubículo del retrete y salieron de ahí varios minutos después. Al salir, cada uno tomó por un camino diferente. Ni se despidieron.

Fuentes del mando único regional de la policía aseguraron que es muy difícil de establecer si se realizan actos de explotación sexual de menores.

Una indagación para establecer responsabilidades también sería muy difícil, acepta la fuente que prefiere el anonimato, sobre todo porque los nuevos rufianes actúan con mucho sigilo "para no ser descubiertos", señala.

"Ciber" son un eslabón

Una cadena de cibercafés, en la que El Diario de Hoy constató que tienen pornografía infantil a disposición de sus clientes es, según varias fuentes inmersas en ese mundo de prostitución, un eslabón de la cadena de prostitución que se teje en la ciudad y a plena luz del día.

"Aquí hay de todo", dice una joven de unos 15 años y que tiene aspecto varonil. "Yo por ejemplo, busco chicas de mi misma edad, confiesa sin tapujos. Cubre su orientación sexual en la moda emo.

Quienes tienen su misma orientación sexual encuentran otro lugar donde hacer contactos, en las canchas de softbol del estadio Miguel Félix Charlaix.

"Ese es un lugar donde podemos ser quienes somos, sin temor a que la sociedad nos margine y sin que critiquen.

Podemos caminar de la mano con nuestra pareja, sin importar que seamos del mismo sexo", afirma la menor.