Precio de la harina sube $5

» La familia salvadoreña consumirá un pan más pequeño debido a los costos de la harina de trigo

los panificadores han decidido hacer más pequeño el pan, debido que en los últimos meses se han encarecido los costos de operación. FOTO EDH / omar carbonero

Los panaderos recibieron el año con malas noticias pues nuevamente el precio del quintal de harina de trigo experimentó alzas de hasta cinco dólares, pese a que en noviembre pasado el Gobierno eliminó el arancel del 10% a la importación del producto.

En esa ocasión, el Ministerio de Economía (Minec) aseguró que la medida -que vence el 31 de marzo 2011- se aplicó con el propósito de atenuar los efectos derivados del aumento de los precios internacionales del trigo, lo cual impacta en forma directa la canasta básica de la familia salvadoreña.

No obstante, el aumento de la harina es un hecho. La Asociación de Panaderos Artesanales de El Salvador (Ascorparsal) registró que el quintal de harina alternativa pasó esta semana de 34 dólares a 36 dólares, pero los distribuidores les han anunciado que la próxima semana le incrementarán otros dos dólares, con lo cual el alza alcanzaría los cuatro dólares, aunque en otras zonas ya se cotiza a cinco. Además la harina premium que antes costaba 39 dólares ahora vale 44.

Los precios varían por zonas, pues en el oriente del país los productores han comenzado a pagar tres dólares más por el quintal de harina.

En septiembre de 2010 el quintal de harina de trigo había registrado aumentos de un 8%, es decir, de entre cuatro a seis dólares.

Con los nuevos precios que fueron anunciados por los distribuidores, el 20 de diciembre pasado, el alza pasa del 14%, un costo que los panaderos han decidido asumir, pero dejando en claro que tendrán que bajar el volumen del pan, de tal manera que la población tendrá que gastar más para que el alimento alcance para toda la familia.

Por si fuera poco, el sector también tiene que asumir el aumento de la manteca vegetal, uno de los insumos principales en la preparación del pan. La caja de 50 libras pasó de 33 dólares a 39 dólares.

El calvario de los panaderos no termina ahí, pues la eliminación del subsidio del gas impactará directamente sus pequeños negocios.

Wilber Perla, propietario de la panadería Perla, en San Miguel, dice sentirse muy preocupado porque en la producción del pan consume al menos seis cilindros de gas de 35 libras por semana.

Pero cuando el nuevo esquema de focalización del Gas Licuado de Petróleo (GLP), entre en vigencia, sólo podrá comprar tres o cuatro cilindros con precio subsidiado, y para ello tendrá que esperar una inspección de Economía.

Las alzas en el combustible diésel, que esta semana llegó a 4.77 dólares el galón en las ciudades orientales del país, se suma a los altos costos de operación de los productores artesanales, porque muchos utilizan pick-up en las tareas de distribución del pan.

A juicio de Nelson Calderón, presidente de Ascorparsal, el aumento del precio debería ser justificado con el comportamiento de los precios internacionales, pues en ocasiones no corresponde a dicha tendencia.

Los distribuidores lo único que han argumentado es que el incremento es "política de las harineras". El Minec no se pronunció sobre los nuevos incrementos, pese a haber sido consultado por este periódico.

Los distribuidores también le han adelantado al sector que en los próximos cuatro meses el precio de la harina seguirá subiendo.

Los subsidios

La asociación de panaderos comentó que el Ministerio de Economía les ha informado que están preparando un posible subsidio para las diferentes harinas, que incluiría precios preferenciales. No obstante, la iniciativa en lugar de alegrar, preocupa al gremio, porque consideran que las pequeñas panaderías no clasificarían.

"Vamos a tener dificultades para obtener ese subsidio de harinas y también del gas porque están pidiendo que todos los pequeños panaderos estemos registrados como contribuyentes del IVA. Ahorita los únicos que clasifican son las panaderías fuertes", dijo Calderón.

El panorama se torna incierto, según la gremial, porque la mayoría de negocios son tan pequeños que nunca han llevado registros contables, ni saben cómo hacerlo.

"Los panaderos tenemos disposición de registrarnos, pero necesitaríamos orientación y capacitación para poder ser parte de los contribuyentes de este país", afirmó.

Por lo mismo, la gremial dice que acudirá a instituciones que trabajan con la pequeña y mediana empresa, a fin de obtener asesoría técnica sobre dichos procesos, pues el sector informal nunca ha estado registrado.

La gremial asegura que los pequeños productores, que hornean entre uno a cinco quintales de harina por día, serían los más afectados si el Gobierno no aplica un mecanismo claro de subsidio. Se estima que dicho grupo supera las 3,000 panaderías en todo el país. Los productores hacen un llamado al Gobierno para que las medidas que implemente no afecten a los más pequeños. También solicitan apoyo financiero, pues no son sujetos de crédito.

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