Ahora, con el billete estadounidense perdiendo valor en todo el mundo y el real valorizándose, el otrora poderoso dólar está perdiendo su brillo en la mayoría de los países de América Latina.
En lugar de guardar dólares bajo el colchón, muchos brasileños destinan dinero a comprar euros o invertir localmente, mostrando confianza en el futuro de la economía del país.
"La gente aquí ya no ve al dólar como el refugio seguro que fue alguna vez", dijo en Sao Paulo Joao Medeiros, socio de Pioneer, la mayor correduría de monedas de Brasil.
Aunque el dólar todavía reina en el comercio global, su fuerte declinación está empañando su encanto como una inversión o puerto seguro entre las economías emergentes más ricas, como las de Brasil y Rusia.
Pero en muchos lugares, especialmente donde los mercados paralelos de monedas son parte integral de la economía, el billete verde todavía es el rey.
El dólar acumula una baja de cerca de 16 por ciento ante una canasta de monedas de referencia desde comienzos de marzo, empantanado por las preocupaciones acerca del creciente déficit de Estados Unidos.
La recuperación de la economía global también ayudó a desvalorizar la moneda, al resucitar el apetito por activos de mayor riesgo, como acciones o bonos corporativos. La caída del dólar causa dolores de cabeza a funcionarios de todo el mundo, particularmente en países con tasas de cambio flotantes, y podría discutirse en la reunión de autoridades financieras del G-20 de este fin de semana en Escocia.
Brasil comenzó el mes pasado a gravar el flujo de capitales extranjeros en un esfuerzo por frenar la valorización del real.