Traslado de la calle El Progreso a la colonia Escalón

Usuarios molestos e inconformes por el traslado de Unidad de Pensiones del ISSS

» Seguro Social afirma que nuevo local es más espacioso y seguro; pero trabajadores y pensionados se quejan de la dificultad para llegar hasta la colonia Escalón donde se encuentra, es inadecuado para los adultos mayores

En el edificio anterior, a petición del ISSS, se habilitaron ocho baños con piso antideslizante en cada nivel.FOTOs EDH

"La Universidad Nacional realizó un estudio en el que encuentran la presencia de un hongo que con una exposición prolongada produce anorexia, pérdida de peso, lesiones hepáticas y efecto carcinogénico".

Ese es uno de los argumentos con los que la anterior administración del ISSS, bajo el mando de Óscar Kattán, justificó el traslado de las oficinas de la Unidad de Pensionados del ISSS (UPI) hace 18 meses. Lapso en el que el instituto ha pagado aproximadamente $11,315 más de lo que habría pagado en el antiguo local.

El traslado, según la institución, ha permitido que los 800 pensionados o aspirantes a ello que son atendidos diariamente en dicha oficina estén más cómodos, según la actual administración.

Dicha afirmación se basa en un estudio realizado por el área de Infraestructura del ISSS en 2007, según el cual la UPI necesita 2,513.50 metros cuadrados de construcción para su funcionar y atender de forma adecuada a sus usuarios. Gracias a ese estudio, los adultos mayores tienen ahora que caminar dos cuadras más que antes, una de ellas en pendiente, antes de llegar a la recepción de la UPI.

Desde marzo de 2001 hasta diciembre de 2009, la UPI funcionó en el edificio Cáceres Avellis, ubicado en la calle El Progreso frente a la ex DIC y donde desde diciembre de 2010 el Ministerio de Economía tiene instalado un Centro de Atención por Demanda (Cenade).

Los pensionados que debían llegar hasta ahí en autobús abordaban la Ruta 4 en el centro de San Salvador y, media hora después, bajaban en una parada a pocos pasos de la UPI. Ahora, deben abordar las rutas 52, la 101 D o 30B, cuyas paradas autorizadas están a cuadra y media y hasta a dos cuadras de la UPI.

Subiendo la cuesta

Las nuevas instalaciones están en la 3a. Calle Poniente número 4048, entre 77a. y 79a. Avenida Norte de la colonia Escalón. Esta es más bien una antigua residencia de lujo que por varios años estuvo adaptada para que funcionaran ahí las oficinas de representantes y empleados del sistema de Naciones Unidas en el país.

Para llegar hasta el umbral de la residencia, los pensionados deben subir a pie una cuesta con pendiente que, aunque no tan pronunciada, representa una dificultad para las rodillas de septuagenarios y octogenarios. Solo quienes son transportados en vehículos y tienen dificultades para movilizarse, tienen la ventaja de que los vigilantes permiten que el vehículo donde viajan ingrese hasta la entrada del edificio. Ante la mudanza, los pensionados que se declaran satisfechos son quienes viven en el norponiente de la capital. El resto debe invertir más tiempo y dinero para llegar hasta aquí.

Según el contrato, por el pago mensual de $17,142.86 más IVA ($19,371.43), el ISSS estaba arrendando ahí una superficie de 1,675.94 metros cuadrados, una construcción que contiene aproximadamente 3,000 metros cuadrados y un predio anexo para el parqueo de aproximadamente 30 vehículos. A lo largo de ocho años, tras varias modificaciones hechas a petición del ISSS, la UPI llegó a disponer de 3,400 metros cuadrados de oficinas, según sindicalistas.

El 14 de diciembre de 2009, a través de una carta dirigida al representante legal de la sociedad propietaria del edificio, el entonces director del ISSS, Óscar Kattán, anunciaba que el instituto daría por terminado el contrato de arrendamiento a partir del 31 de diciembre. Un derecho que, según Kattán, se le atribuyó al ISSS en la cláusula segunda del contrato.

Tres días después, el representante legal de la sociedad arrendataria dirigió una carta al ISSS señalando que por no haber notificado con 60 días de anticipación la terminación del contrato, estaba en el derecho de exigir el pago de seis meses de canon de arrendamiento.

"He podido constatar que el edificio al cual pasarán las oficinas (según publicación en los periódicos) tiene 500 metros cuadrados menos de construcción y carece de los servicios sanitarios para un cómodo funcionamiento", advirtió el representante un párrafo abajo. Al enterarse de que la UPI sería trasladada a la colonia Escalón, algunos sindicalistas contactaron al representante legal de los propietarios del edificio para pedirle que "no los echara". Por respuesta, él les informó que no era que los propietarios estuvieran sacando al ISSS del inmueble, sino que el ISSS había decidido rescindir el contrato.

Los argumentos

El representante legal también les dijo que en el ISSS se había argumentado que el edificio tenía bandera roja y que por eso era necesario abandonarlo. Eso se contradecía con los certificados emitidos por la Comisión Evaluadora de Daños luego de los terremotos de 2001 donde se afirma que el edificio Cáceres Avellis tiene bandera verde y es "habitable".

Según las autoridades del ISSS, lo que justificó el traslado de la UPI fue el hecho de que el edificio Cáceres Avellis no contara con espacio suficiente para el funcionamiento de esta oficina y el que un estudio de la UES hubiera detectado la presencia de un hongo nocivo para la salud.

El 27 de mayo, este periódico informó que el ISSS paga $15,929.21 mensuales por el alquiler del inmueble donde funciona la Unidad de Planificación de la de Adquisición y Contrataciones (UACI) en el número 5454 sobre el Paseo General Escalón. Entonces, miembros del Sindicato de Empleados del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (Semisss) lamentaron que el ISSS alquile locales en la colonia Escalón teniendo propiedades abandonadas en el centro capitalino. Uno de los inmuebles es el edificio Vinsar, ubicado en la calle Rubén Darío y 23a. Avenida Sur, número 1241. El otro es un edificio ubicado entre la 21a. y la 19a. Avenida Norte, en la 3a. Calle Poniente.

Entonces, la oficina de comunicaciones del ISSS informó que el actual director, Leonel Flores, había pedido un informe sobre los inmuebles propiedad del instituto y que cuando estuviera listo informarían porqué los edificios del centro no son utilizados. La semana pasada se preguntó si ese informe ya estaba listo y si se podría tener acceso al documento, pero no hubo respuesta al respecto.