Salvadoreños dan aporte científico en lucha contra cáncer y tuberculosis

El Dr. Marvin Núñez sigue desarrollando investigaciones para identificar nuevos principios activos contenidos en la flora local.

Bajo el anonimato y sometidos a largas jornadas de trabajo de campo y en el seno de los laboratorios, nuevas generaciones de graduados de universidades locales están haciendo investigaciones cuyos resultados ayudarán en el campo de la salud y la agricultura, entre otros.

Uno de los casos es la de Marvin J. Núñez, un joven químico farmacéutico de la Universidad de El Salvador (UES) con doctorado en Química Orgánica, quien descubrió que una planta que crece en el parque natural El Imposible contiene un compuesto capaz de mejorar la situación de ratones cuya piel de la espalda está afectada por tumores cancerígenos. El nombre científico de la planta utilizada es Crossopetalum Uragoga, pero la mayoría de las personas la conoce como Arbolito de Navidad, la cual es de la familia botánica Celastraceae. Este es un arbusto que alcanza unos 69 centímetros y que da frutos rojos.

Núñez, de 36 años, explicó que en la planta encontraron varios compuestos que los químicos llaman diterpénicos. Uno de ellos es conocido en términos químicos como Carnosol, el cual tiene la propiedad de combatir el cáncer de piel.

"No se eliminó completamente (el cáncer), pero comparado con el control (la rata sana) hubo una reducción del 80%" del mal", comentó.

El compuesto, que según el investigador nunca había sido aislado por otro científico, posee una estructura molecular específica a la que él le asignó el nombre de Salvadoriol. Este hallazgo fue publicado en abril de este año en la revista inglesa Phytochemestry, editada por Sevier.

La importancia de este descubrimiento radica en que puede servir de base para que otros investigadores que trabajan para organismos o empresas farmacéuticas internacionales desarrollen nuevos medicamentos para el combate del cáncer. Y eso produce mucha satisfacción a Núñez, quien lamenta que la Universidad y el país no tengan la capacidad de avanzar hasta ese punto.

El trabajo del químico salvadoreño es parte del Proyecto de Investigación de Especies de la Flora Salvadoreña como Fuente de Agentes Terapéuticos. Este inició en 2008 y ha contado con el financiamiento de la Universidad de La Laguna (España), la Agencia Española de Cooperación Internacional (Aecid), la Agencia Canaria de Investigación y la UES, entre otros organismos e instituciones.

De la misma planta, Crossopetalum Uragoga, Núñez, logró aislar e identificar otra molécula que hasta la fecha nadie había identificado en el mundo. Según explicó, este producto, aunque carece de aplicación biológica (para curar enfermedades), es novedoso desde el punto de vista químico y ha sido denominado Uragogin. Este puede ser punto pie de partida para investigaciones en el campo de la química orgánica.

Este hallazgo fue publicado en la revista Tetrahedron, la cual sólo presenta artículos sobre química orgánica o moléculas novedosas.

Pero esos no son los únicos descubrimientos. En el marco del Proyecto de Investigación de las Especies de Flora el Dr. David Torres, hizo un estudio de la planta Celastrus Vulcanícola. Esta fue colectada en Montecristo. De ella se logró separar dieciséis productos naturales, lo que en el vocabulario químico se le llama Sequiterpenos. Uno de ellos, al que Torres denominó Producto 20, mostró actividad antituberculosa que es comparable o mejor que la del Isoniazida o la Rifampizina. Estos dos últimos son fármacos comúnmente utilizados para tratar la tuberculosis.

Este principio activo, al igual que el que mostró actividad contra el cáncer, puede ser usados por los farmacéuticos para buscar nuevos medicamentos que ayuden a las personas a recuperarse de la tuberculosis. Los interesados en este trabajo pueden encontrarlo en la revista Biorganic and Medicinal Chemistry, de la editorial Sevier, especializa en artículos y libros científicos.

De la planta Celastrus vulcanícola también se aislaron otros dos compuestos (Triterpénicos) como inhibidores de la fotosíntesis de las plantas.

"Se ensayaron cinco de estos compuestos y los denominados Friedelina y Canofilol fueron considerados como potenciales herbicidas naturales, no contaminantes. Este ensayo fue en laboratorio, no en una parcela agrícola", dijo Marvin J. Núñez quien añadió que el trabajo fue publicado en una de las ediciones del Journal of Agricultural and Food Chemistry.

De acuerdo con Núñez, el Proyecto de Investigación reunió un equipo multidisciplinario de profesionales del área química y biológica del centro universitario, bajo la coordinación y dirección de investigadores extranjeros, entre ellos el japonés Harukuna Tokuda, así como la doctora Isabel Bazzocchi, de la Universidad de Laguna.

Los resultados obtenidos por estos salvadoreños ponen en evidencia que se están haciendo investigaciones prometedoras a partir de los recursos que hay en los bosques del país. Además, demuestran el potencial de los científicos locales para aportar al mundo avances en distintos campos y que la calidad de las investigaciones es tal que pueden captar la atención de las empresas farmacéuticas que buscan elaborar en el futuro un fármaco o fitofármaco que alivie las enfermedades que agobian a la humanidad.

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