Cambió el traje de ejecutiva y ahora ayuda a otros

La asociación que nace del corazón de una madre

» Las limitantes que tuvo para ayudar a su hijo autista la motivaron a tender su mano a otros

ANA DELMY ALVAREZ junto a su hijo, Eduardo Alejandro, de 10 años. Ella es la fundadora de la Asociación Salvadoreña de Autismo.FOTO EDH / omar carbonero

Sacar fuerzas del dolor y convertir una lucha personal en social es lo que hizo Ana Delmy Alvarez de Escobar. Se trata de una mujer que colgó el traje de ejecutiva bancaria de primer nivel en una prestigiosa institución para convertirse en la primera salvadoreña que lidera, a nivel local, los esfuerzos por ayudar a los niños autistas y a sus madres.

Hace años la maternidad le trajo alegrías y un gran reto: el bebé que con tanta ilusión esperó y que hoy es su adoración fue diagnosticado como autista medio en 2005. Eso fue cuando Eduardo Alejandro, su hijo, rondaba los tres años y medio.

"Con Eduardito todo estaba normal hasta los 18 meses... decía papá, mamá, agua. De repente esa comunicación se perdió. El niño no podía expresar nada... yo me sentía que me iba a volver loca", comenta al referirse a sus primeras reacciones.

"Empezamos a sufrir mucho rechazo y marginación porque en el país el autismo no es una condición muy conocida", asegura esta joven y dinámica madre que tuvo que pasar rápidamente de una etapa de negación del problema a otra de aceptación y acción.

Pese a los sinsabores que ha vivido su rostro, siempre tiene esbozada una sonrisa. Cada día agradece a Dios por contar con un esposo y una familia que le ha dado todo el apoyo para ayudar al niño a salir adelante en un país donde les resultó difícil que los diversos profesionales de la salud que consultaron identificaran este trastorno con la prontitud que se requiere para darle ayuda rápida y adelantar mejorías en el niño.

Ana Delmy y su esposo, un arquitecto, prácticamente se hicieron especialistas autodidactas en el tema de autismo, del que no se conoce causa específica que lo genera: Cuando uno de tantos neurólogos que consultaron se atrevió a ser franco con el diagnóstico, ellos empezaron a buscar literatura, a consultar en la Internet y multiplicidad de fuentes para conocer más sobre el trastorno y cómo ayudar a su hijo para que pueda llevar una vida con autonomía.

De día trabajaba, pero le tomaba la madrugada en ese esfuerzo.

En el transcurso esta valiente mujer dejó su carrera para dedicarse por completo a asegurar un mejor futuro para su hijo, porque sabía que necesitaba más tiempo para pasar con él y aplicar lo que ella aprendía. Bien recuerda las docenas de tarjetas que elaboró. Cada una tenía un dibujo distinto que le repetía al niño.

Ante la pregunta de cómo logró llamar la atención del pequeño —porque uno de los problemas es que los autistas tienen la mirada perdida— responde rápidamente. "Me tuve que pegar una estrella de color muy vivo en la frente (entre los ojos)". Al tiempo ella repite los gestos de triunfo que hacía cuando lograba que dijera una nueva palabra.

Se conoce que los pequeños con este problema captan las cosas más rápido, porque son muy inteligentes y más sensibles, pero les cuesta expresarse y, por ende, relacionarse con el mundo.

De allí que lamente las debilidades que el sistema de salud tiene en cuanto a la falta de personal capacitado para diagnosticar e investigar sobre el autismo. También lamenta que el sistema educativo carezca de centros y de profesionales de la educación que puedan apoyarlos en la instrucción de los pequeños.

Aunque ellos tuvieron la oportunidad de pagar especialistas para adelantar terapias a su hijo, debido a que su esposo trabajaba incansablemente en muchos proyectos, el saber que otras madres no cuentan con las mismas oportunidades la llevó a crear la Asociación Salvadoreña de Autismo (ASA).

A través de ASA realizan acciones de orientación a mujeres que tienen el mismo reto que cambió su vida. De hecho aunque le gustaba mucho su profesión, dice estar satisfecha y feliz con lo que ahora hace.

Como la asociación, ahora es una instancia legalizada, ya empezó a hacer contactos formales con instituciones nacionales y del extranjero que le puedan apoyar con financiamiento o asistencia técnica para realizar más acciones para asistir a otros padres de familia con niños que tienen este trastorno.