La lucha por proteger los manglares

» La pesca y la tala de árboles se ha controlado en el sector occidental de Bahía de Jiquilisco para evitar la destrucción de los manglares más altos de El Salvador

El mangle alcanza alturas de hasta 30 metros en Jiquilisco, además existen otras especies presentes en el país como el botoncillo, istaten, sincuahuite aunque no tan altos como el mangle. fotos edh / Lissette Monterrosa

"Los manglares son lo que más buscamos proteger porque son la vida de todos los animales que habitan aquí, el garrobo, mapaches, pájaros, punche, cangrejo, etc. que es la subsistencia de la gente en el lugar", explica el ingeniero Carlos Barahona, coordinador del proyecto de la Asociación Local Mangle para la Mitigación de Desastres y el Desarrollo en el Bajo Lempa-Bahía de Jiquilisco.

Los altos manglares del lugar alcanzan en ocasiones los 30 metros y sus aguas tranquilas son el refugio de muchas especies animales.

Allí se puede escuchar con claridad el canto de una gran variedad de aves, multiplicado por el eco de los bosques de manglar.

El cañón de Izcanal es el más grande de la zona y recorre 12 kilómetros hasta la bocana, algunas zonas del manglar tienen un ancho de hasta cinco kilómetros.

El lugar es apacible y la vida de sus habitantes transcurre rodeada de la naturaleza con la que conviven y sobreviven.

Por ello la conservación es importante para preservar el ecosistema y las garantías de supervivencia de sus habitantes.

Desde 2008 la resolución número 14 establece la veda total por cinco años en el Cañón de Izcanal y un uso restringido en los nueve canales secundarios, que en su conjunto comprenden un área de manglar de más de mil 962.52 hectáreas, de las cinco mil que comprende el sector occidental en su totalidad.

Otro aspecto importante de la conservación es la relevancia del mangle en la época de lluvias.

"Son un área de amortiguamiento natural y un tema que estamos retomando con mucha fuerza, porque son importantes barreras naturales para lo que más golpea a este país que son las bajas presiones", explicó Lina Pohl, viceministra de Medio Ambiente.

La Asociación Mangle está ejecutando un proyecto de protección y conservación del área natural que involucra a las comunidades que viven en la zona de amortiguamiento: La Tirana, Las Mesitas, La Canoita, Los Cáliz, La Chacastera, Los Lotes, La Babilonia y La Isla de Montecristo.

Con ese objetivo se está brindando vigilancia en la zona a través de un equipo de guardarecursos cuyo trabajo es evitar la pesca furtiva y la extracción de mangles, cuya madera es muy apreciada por su valor comercial y alta resistencia.

En lugares como La Tirana, Las Mesitas, Los Lotes o La Babilonia, se están llevando a cabo proyectos de reforestación.

planes de medioambiente

"Estamos trabajando con todas las asociaciones agropecuarias de la zona para frenar las usurpaciones que ha habido allí, cualquier premiso que se otorgue en la zona va a tener una consideración inmediata, las construcciones tienen que ser bien evaluadas", dijo Pohl.

Y añadió que existe un proyecto con el Banco Mundial para el manejo de los conflictos ambientales, "estamos ubicados en las zonas de manglares de Bahía de Jiquilisco donde se hacen proyectos productivos para las personas que viven en esas zonas, para que puedan sustituir a las grandes usurpaciones que se han dado en esos lugares", explicó la viceministra.

Dentro de ese proyecto también se establecerá un nuevo régimen de concesiones para salineras y camaroneras que contemplen criterios ambientales.

Sin embargo los habitantes del sector occidental y ambientalistas lamentan que todavía no exista un Plan Local de Extracción Sostenible (Ples), que les permita pescar de forma controlada.

"Son planes de cinco años que servirían para controlar mejor qué recursos naturales se pueden usar, cómo, cuándo y cuánto. Además el Ples serviría de apoyo al decreto 14 de veda y extracción controlada", explica Barahona.

Actualmente se puede ver a la entrada de las comunidades paneles informativos con las prohibiciones y restricciones como la de extracción del punche en época de celo.

Desde la Asociación Local Mangle se han involucrado a la población en el cuidado y mantenimiento del bosque.

Cada año los habitantes de las comunidades recogen semillas del área de conservación y las siembran para que el bosque se mantenga.

También participan en actividades de mantenimiento como la limpieza y poda de malezas. Además, se está tratando de fomentar el ecoturismo en la zona.

"Se ha logrado mantener más del 85 o 90 por ciento de los árboles y que no haya campamentos de puncheros. En nuestra zona no hay mucha corrupción", dice Boanerges Lovo, habitante de La Isla de Montecristo que admira la tranquilidad con la que se vive en su comunidad.