Invasión biológica

Las especies exóticas invasoras son la segunda causa de pérdida de biodiversidad y tienen efectos a largo plazo en la salud y la economía nacional. Sin embargo, el salvador no tiene políticas efectivas, ni investigaciones suficientes para evitar que se produzcan

el gueco ha desplazado al cantil de cabeza roja, que regulaban las plagas de hormigas. El gueco come arañas, que son las principales controladoras de zancudos como el Aedes Aegypti. FOTO EDH / ARCHIVO

"Muchas Especies. Un Planeta. Un Futuro" es el lema de este año para el Día Mundial del Medio Ambiente, que hace énfasis en la protección de la diversidad biológica del planeta Tierra. En el último año, El Salvador ha dado un gran paso en la protección de las tortugas marinas; sin embargo, nada se habla de las invasiones biológicas que son la segunda causa de pérdida de biodiversidad a nivel mundial.

Un claro ejemplo son las especies exóticas invasoras (EEI) que están depredando la fauna y flora nativa. En 2002, un estudio del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) registraba 91 invasoras entre vertebrados, invertebrados y flora.

Pese a que el país es firmante del Convenio de Diversidad Biológica (CDB), y el avance que significa el diagnóstico, El Salvador no tiene una estrategia nacional para prevenir, controlar, mitigar o eliminar las especies exóticas invasoras.

Para el director técnico en biodiversidad de Salvanatura, Oliver Komar, "es una mala nota para el país. Hay un compromiso político, pero no quita la realidad que no hay mucho presupuesto y que es muy complicado enfrentar un tema como las especies exóticas invasoras".

El vicepresidente de la Fundación Zoológica de El Salvador (Funzel), Rodrigo Samayoa, es más crítico al decir que este no es un problema prioritario, "el MARN tiene de raíz un problema que es falta de gente para ver todos los temas. Y ese es un tema que mientras no sea prioritario en la agenda ahí estará. De momento, hay informes, investigación muy poca. Por ejemplo, el tema de responsabilidad del Ministerio de Agricultura y Ganadería, que a través de Cendepesca hace introducciones de especies invasoras y las promueve como bondadosas", advierte.

Introducción de Especies no nativas

Sonia Salaverría, directora de Cendepesca, sostiene que especies como la Tilapia, el Guapote Tigre o la Carpa, que fueron introducidos a finales de los años 50, ya son salvadoreñas. "Yo no la considero exótica, ahora es parte de los ecosistemas hídricos de todo el país. De hecho cuando se repuebla se hace con este tipo de pez", dice Salaverría.

Jorge Quezada, representante del país en el CDB y director de Patrimonio Natural del MARN, reconoce que esa medida es "inmediatista, yo necesito comer pero no estoy viendo el futuro. Hay una necesidad de que haya diversidad biológica para tener opciones en un determinado momento de crisis".

A juicio de Ricardo Ibarra, biólogo salvadoreño, la introducción de "peces exóticos para -diversificar- los cuerpos de agua, ha sido tal vez uno de los grandes errores cometidos por anteriores administraciones. Se contaba con un gran empuje de colaboración de misiones chinas, lamentablemente no se hicieron estudios para conocer sus impactos".

La nueva especie exótica invasora que Cendepesca ha introducido en la ostra japonesa también tiene un historial desbastador en varios países.

Sin embargo, Salaverría asegura que no hay peligro de invasión porque el molusco no puede reproducirse de forma natural en el país.

Está comprobado a nivel mundial que las EEI son vectores de enfermedades. Una característica de estas especies es que son resistentes a la contaminación y al cambio climático.

Como se reproducen rápidamente, pueden evolucionar y adaptarse a las condiciones en las que estén.

Los especialistas coinciden en la escasa investigación que hay en el país lleva a desconocer el impacto ambiental que tienen las EEI. Por ejemplo, Samayoa comenta que "todos tenemos Guecos en nuestras casas, nuestros padres y aún nosotros nos acordamos de los Cantiles de Cabeza Roja o Anaranjada. Por competencia ya no está".

Estudios de otros países revelan que el cantil controlaba las poblaciones de hormigas. "Una casa con Guecos significa casas con más hormigas. En El Salvador no está comprobado, en otros países sí. Pero tiene implicaciones directas en el control de plagas de nuestras mismas casas, en nuestros cultivos", explica el vicepresidente de Funzel.

Falta de controles

A veces es complicado y económicamente costoso controlar que una especie no entre al país. Los animales no entienden de fronteras y algunos, como las aves migratorias, pueden trasladar semillas o pequeños organismos de una a otra parte del mundo.

Sin embargo, muchas veces el responsable es el hombre, a través del comercio.

Uno de los casos más preocupantes es el transporte marítimo. Antes de zarpar, los barcos tienen que cargar grandes cantidades de agua (lastre) para tener estabilidad. Mario González, director regional de la Organización del Sector Pesquero y Acuícola del Istmo Centroamericano (Ospesca), señala que "no hay suficientes controles que permitan que estos desechos que hacen las embarcaciones ingresen virus y especies invasoras".

Está ampliamente documentado que las aguas de lastre de los barcos son vectores de transporte de especies no nativas, secunda Armando Navarrete, responsable de Acuicultura del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad de El Salvador (Icmares).

"A Cepa no le interesa, porque es un riesgo no inmediato", critica Samayoa.