Generación eléctrica con bajo impacto medioambiental

Geotermia, energía amiga de la Tierra

» LaGeo produce una cuarta parte de la electricidad del país. Un ejemplo de producción limpia

los pozos tienen profundidades de hasta 2,500 metros, donde se encuentra el fluido del que se utilizará el vapor. FOTOs EDH / marvin recinos

Casi el 50% de la electricidad producida en el país procede de fuentes renovables y, de eso, el 25% se obtiene de la energía geotérmica y la otra parte de la hidráulica. Para el Encargado de Negocios de la Embajada de Estados Unidos en El Salvador, Robert Blau, esto representa un dato "impresionante", ya que El Salvador es uno de los tres países del mundo, junto a Islandia y Filipinas, donde al menos el 20% de su producción energética es geotérmica.

"El papel de las energías limpias es el de potenciar el desarrollo económico sostenible (...). No hay fuente más limpia de energía para producir electricidad que la de aprovechar el vapor natural que escapa desde lo más profundo de la tierra", dijo en un acto de conmemoración por el Día de la Tierra en las instalaciones de la central geotérmica de LaGeo, en Berlín, Usulután.

Energías renovables o limpias son aquéllas que se obtienen de fuentes naturales inagotables o con capacidad de regenerarse. Son la hidráulica, solar, eólica, marina, geotérmica, biomasa y el hidrógeno. Según el gerente de Producción de la planta, Sigfrido Artola, esta última está en auge últimamente.

La geotérmica es una energía renovable "porque la sacamos de la tierra sin hacerle ningún cambio, utilizamos vapor del agua y el agua excedente la volvemos a reinyectar en las tierras. Es una energía sumamente amigable, renovable y que no causa daños a nivel ambiente ni efectos climatológicos de ninguna especie", dijo el presidente de LaGeo, Napoleón Guerrero.

LaGeo tiene dos centrales geotérmicas en Ahuachapán y en Berlín, que operan desde hace 35 y 17 años, respectivamente. Además, están realizando exploraciones en San Miguel, donde aún no han tenido éxito, y en San Pablo Tacachico, La Libertad, donde ya hay tres pozos produciendo, aseguró Guerrero.

Proceso de producción

Convertir el vapor de agua en energía eléctrica requiere una gran inversión de dinero, tiempo, así como empleo de tecnología punta y personal altamente cualificado. La planta de Berlín tiene capacidad para producir 109 megavatios de potencia por hora y la inversión para producir un megavatio ronda los $2.5 millones.

Para poder explotar el recurso, el fluido (formado vapor y líquidos) en el subsuelo tiene que presentar unas condiciones que se investigan en una primera etapa de exploración. Debe tener un manto de rocas en la parte inferior que sirva como asiento del fluido y otro en la parte superior que permita tenerlo encerrado a alta temperatura, de unos 300 °C.

"Permite tener una especie de olla. El calor de la tierra está calentando eso", explicó Artola.

Treinta y seis pozos perforados de una profundidad de unos 2,500 metros extraen el fluido. La siguiente fase es separar el agua del vapor con un separador ciclónico. El vapor llega por unas tuberías a las turbinas y el agua va por otras a los pozos de reinyección que la devuelven al subsuelo, renovando el recurso.

El vapor hacer girar a las turbinas y al estar acopladas a un generador producen la electricidad. Luego pasan a una subestación que se encarga de transportar la energía a dos líneas de transmisión (hacia San Salvador y San Miguel) de la empresa Etesal. De allí se entrega a las distribuidoras, quienes proveen a los consumidores finales.

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