El 80% del territorio es de riesgo

El país no está preparado para enfrentar desastres

» Sólo en la capital, se registran más de 100 edificios con daños a raíz del terremoto de 1986

el terremoto de febrero de 2001 causó estragos en varias viviendas y escuelas del municipio de Candelaria, en Cuscatlán. FOTO EDH / archivo

Los terremotos de Haití y Chile han vuelto la mirada a una de las principales debilidades que tiene el país: ¿qué tan preparadas están las instituciones para hacerle frente a las consecuencias que dejan este tipo de fenómenos?

El director de Protección Civil, Jorge Meléndez, cree que si en el país ocurriera un terremoto de la misma magnitud -8.8 en la escala de Richter- como el del sábado en la madrugada en Chile, la respuesta a la emergencia estaría en el mismo nivel que ese país.

Sin embargo, su afirmación contrasta y dista mucho de la realidad que él mismo admite que afronta el país. El sismo del 10 de octubre de 1986 dejó inestables más de 100 edificios sólo en el Área Metropolitana de San Salvador. Lo peor de todo es que aún no se sabe su estado actual.

"Fueron señalados y no sabemos cuál es su situación, ésa es la realidad, nuestro país es vulnerable; de hecho, si se presentara un evento de este tipo, vamos a tener un impacto fuerte, todo depende del nivel del sismo", razonó.

En noviembre pasado ante la emergencias por las lluvias causadas por Ida, Protección Civil fue duramente criticado por su lenta respuesta. Y actualmente se atraviesa una emergencia a causa de dengue, con una alerta recién hecha, pese a que el incremento de casos inició desde hace meses.

Meléndez se conforta en que hoy, Protección Civil está mejor preparado. Los terremotos de enero y febrero de 2001 dejaron lecciones. Una de ellas, que el 80% del territorio es vulnerable a los sismos. "Están funcionando las comisiones técnicas departamentales, están mejor preparadas y organizadas, cosa que no teníamos al principio", manifestó.

Pero, una vez más sus palabras retroceden cuando menciona que en el nivel municipal y comunal existe muy poca preparación. Reveló que ni el 50% de las comisiones comunales están organizadas para prevenir y atender las emergencias. A nivel de alcaldías, apenas 101 municipalidades tienen algún grado de capacitación.

Con el informe de alerta por tsunami emitido el pasado domingo por el Centro de Alertas de Tsunami en el Pacífico Estadounidense (PTWC, por sus siglas en inglés); Protección Civil improvisó enviando a los cuerpos de socorro a identificar las rutas y sitios de evacuación ante el riesgo de que las olas crecieran 50 centímetros de su tamaño normal -2.29 metros en marea baja-. Incluso, dijo que tuvieron problemas de coordinación con el Puerto de Acajutla, en Sonsonate. "Un plan de comunicaciones para un sistema de alerta para tsunami no está construido", explicó.

Si bien, no hay registros históricos de que el país haya presentado un evento de esta naturaleza, Meléndez no descarta que ocurra. En Chile, las réplicas continúan y la alerta de tsunami ha bajado de intensidad, pero no está anulada. En el país no se tiene determinada el área real que podría ser afectada por una ola inmensa. Tampoco existe un plan acabado para afrontar terremotos, ni una reglamentación para las construcciones antisísmicas.

Después de los terremotos de 2001, sólo algunos hospitales y pocos proyectos habitacionales lo han aplicado, tal como lo planteó ayer Ismael Nolasco, director de la Cámara Salvadoreña de la Industria y la Construcción (Casalco), en un canal de televisión.

El riesgo está latente, ya que a juicio de Meléndez, el acomodamiento de la placa tectónica de Cocos, a raíz del movimiento de la de Nazca, en Sudamérica, por el terremoto de Chile, podría tener repercusiones en el país.

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